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¿Dormir para crecer?
Durante el sueño, especialmente en los primeros 50 o 60 minutos, se libera la mayor cantidad de hormona del crecimiento. Esta sustancia química actúa sobre los tejidos del cuerpo y su principal efecto es favorecer el crecimiento, sobre todo en los niños.

Tanto para los bebés como para los niños en edad escolar, el sueño es fundamental para que se repongan del día que pasó, y tengan un mayor rendimiento en sus actividades al día siguiente. Pero un buen descanso no es solamente eso: es también la puerta hacia un mejor crecimiento, sobre todo en la edad pediátrica. ¿Por qué? Porque durante las horas de sueño se libera una mayor cantidad de hormona de crecimiento, en comparación con las horas de vigilia.

“La hormona del crecimiento actúa sobre muchos tejidos del cuerpo, incidiendo en el metabolismo de las proteínas para favorecer el crecimiento. La liberación generada en un período de 24 horas es muy importante durante los primeros años de la vida y en la adolescencia, pues a medida que entramos en la edad adulta va disminuyendo”, sostuvo el Dr. Miguel Blanco, jefe del Servicio de Endocrinología Infantil del Hospital Universitario Austral (HUA).

“Es durante el sueño nocturno, sobre todo a partir de los primeros 50 o 60 minutos, cuando se libera el pico máximo de hormona de crecimiento. De ahí que resulte de vital importancia respetar el sueño de los chicos evitando interrupciones, además de organizar rutinas para que puedan cumplirlo adecuadamente”, agregó el especialista.

Enfatizó que, además de provocar la pérdida del pico máximo de liberación de hormona, dormir poco o mal altera enormemente las funciones del organismo, causando pérdida y falta de concentración, cansancio, lentitud e imposibilidad de reacción.

Por otra parte, pueden existir consecuencias desconocidas de la disminución de liberación de hormona del crecimiento: “Por tratarse de una sustancia que tiene un rol muy importante sobre el metabolismo en prácticamente todos los tejidos y órganos del cuerpo, es posible que haya consecuencias que son inaparentes a la vista pero no por ello menos importantes”, explicó el Dr. Blanco.

No obstante, el Jefe de Endocrinología Infantil del HUA aclaró que no solo la cantidad y la calidad del sueño influyen en la secreción de hormona de crecimiento, sino que hay otros factores como la concentración de azúcar en sangre, el hambre, el ejercicio, los traumatismos y la fiebre que también desempeñan un rol importante.
En cuanto a los factores que junto con el buen descanso favorecen un crecimiento armónico y acorde a la edad se encuentran la alimentación, la práctica de actividad física y la genética familiar.

 

A la hora de dormir
El sueño es un complejo proceso regulado por el cerebro, que obedece a un reloj biológico estructurado en base a un ciclo de veinticuatro horas. Con el paso de los años, los patrones de sueño se modifican; mientras que los recién nacidos duermen períodos cortos pero frecuentes, llegando a sumar dieciocho horas al día, un adulto duerme entre siete y ocho horas, pero de corrido. Siguiendo el ritmo biológico, la liberación de hormona de crecimiento se produce en forma de pulsos cada dos horas aproximadamente. Si bien son indetectables durante el día, sus picos aumentan durante la noche, siendo máximos en medio del sueño.

“Por eso se hace tanto hincapié en que el sueño y la noche coincidan, especialmente en el caso de los chicos, a quienes los adultos debemos ayudar a adquirir el hábito de dormirse todos los días a la misma hora”, refirió el Dr. Miguel Blanco. Cuando el momento de dormir se retrasa, también lo hace la liberación de la hormona de crecimiento, hasta cierto punto, quedando “descompensado” el equilibrio, por eso es importante cuidar otros aspectos, relacionados con la exposición a la luz natural o fluorescente, televisores o computadoras prendidas.

“Los estímulos visuales y auditivos pueden interrumpir la asociación entre sueño y efecto máximo de liberación de hormona de crecimiento”, concluyó el especialista.

 

Contacto: Dr. Miguel Blanco: MBLANCO@cas.austral.edu.ar



Fecha: 20/07/2010