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La menopausia precoz, sin causas claras pero con riesgos

Se estima que la edad promedio del climaterio es a los 51 años. Si se produjo a los 40 años, se habla de una “falla ovárica prematura”, de la cual se desconocen las causas pero no las consecuencias.




Menopausia precoz, falla ovárica prematura o falla ovárica precoz son sinónimos de una misma patología. Si se calcula que la edad promedio de aparición de la menopausia es a los 51 años, una mujer menopáusica a los 40 años tiene un problema.

“Como es imposible identificar la causa puntual de esta condición, el diagnóstico suele hacerse por exclusión de causales ya conocidas como la genética y la exposición a toxinas ambientales o a tratamientos de quimioterapia y radioterapia”, detalló el Dr. Eduardo Rebagliati, ginecólogo del Hospital Universitario Austral (HUA).

Se ha comprobado, por ejemplo, que las mujeres fumadoras atraviesan el climaterio antes que las no fumadoras. Lo mismo ocurre con aquellas que padecen trastornos inmunológicos, debido a otras enfermedades como el hipotiroidismo, la insuficiencia suprarrenal o la diabetes.

Mientras que las causas son difusas y, a veces, múltiples, las consecuencias son claras: “La menopausia precoz aumenta el riesgo de patologías cardiovasculares porque fisiológicamente ese período introduce cambios en la mujer, que comienza a estar más expuesta, por el cese de la producción de estrógenos (la hormona femenina), al incremento de la presión arterial, de los triglicéridos y del colesterol malo (LDL), al igual que al descenso del bueno (HDL)”, sostuvo el Dr. Rebagliati.

Si se suman otros factores de riesgo como el tabaquismo, el cuadro se complejiza aún más. “Entonces, es muy importante llegar al diagnóstico de Falla Ovárica Precoz de manera temprana, para evitar la pérdida de densidad mineral ósea, un proceso natural que se agrava –si comparamos el período de madurez sexual con la menopausia–. Pasa del 1% anual al 2 o 3% en un lapso de 12 meses”.

 

Terapia de Reemplazo Hormonal, ¿sí o no?
Durante muchos años, este tratamiento fue la opción para afrontar los cambios del climaterio. Pero en el año 2002 la comunidad médica se encontró con los resultados de dos estudios: el HERS II (continuación de uno del mismo nombre que dos años antes había encontrado que en las mujeres que la recibían la terapia no ayudaba a prevenir enfermedades cardiovasculares); y el WHI, mucho más impactante debido a que mostraba que la terapia de reemplazo, además de ser ineficaz, aumentaba mínimamente el riesgo de cáncer mama, aunque disminuía la posibilidad de padecer osteroporosis, fracturas y cáncer de colon.
“Como consecuencia de todas estas controversias, en la actualidad las consideraciones de la Sociedad Argentina y de las Sociedades de Ginecología y Obstetricia son las siguientes: el tratamiento con terapia hormonal de reemplazo debe realizarse en aquella paciente que haya sido estudiada cuidadosamente y que haya llegado a un acuerdo con el médico después de haber escuchado las ventajas y desventajas de este tipo de abordaje y de otros, optando por la opción más conveniente”, comentó el ginecólogo.
“Además, es importante que el tratamiento se administre por el menor tiempo y con la menor dosis posibles para evitar el abandono por parte de la paciente, algo que es bastante frecuente”, concluyó Rebagliati.

 

Contacto: Dr. Eduardo Rebagliati: EREBAGLI@cas.austral.edu.ar


Fecha: 10/08/2010