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Los controles son clave para prevenir eventos cardíacos súbitos

La repentina muerte de la joven actriz Romina Yan generó polémicas respecto a la posibilidad de prever este tipo de desenlaces y a las pautas que hay que tener en cuenta antes de realizar actividad física.




Desde que se conoció la noticia de la muerte de Romina Yan en horas de la tarde de ayer circularon diversas versiones sobre la causa de su fallecimiento. Las más fuertes y fidedignas hablan de un cuadro de muerte súbita provocado por una falla cardíaca, que podría haberse generado por un esfuerzo físico, en este caso la realización de una rutina de ejercicios.
“Más allá de la actividad que una persona realice, lo que ocurre cuando hablamos de eventos súbitos es que falla la prevención. En cuanto a la práctica de algún deporte o ejercicio, muchas veces los aptos físicos (documento que solicitan los gimnasios o centros a sus clientes) no contemplan todas las variantes que deberían por una sencilla razón: cuando una persona concurre a la consulta con el cardiólogo, no siempre se llevan a cabo todos los estudios necesarios”, afirmó el Dr. Jorge Bilbao, jefe de la sección Recuperación Cardiovascular del Hospital Universitario Austral (HUA).
“Por ejemplo –continuó el especialista– si una persona llega al consultorio para realizarse un chequeo antes de comenzar a hacer deporte, el médico le hace un electrocardiograma de reposo cuyos resultados son buenos, y posteriormente autoriza a su paciente a correr, está incurriendo en un error, porque los estudios deben ser realizados, dentro de lo posible, en condiciones similares a las que el paciente va a vivir cuando desarrolle la actividad en cuestión”.
Si a esto se le suma que algunas personas nunca hicieron gimnasia y de golpe deciden correr una maratón, estamos ante un problema. Por eso es tan importante trabajar sobre la prevención. “La gente tiene que tomar conciencia de que al igual que se lleva un auto al taller antes de que deje de funcionar, todos debemos ir al médico para prevenir, en ausencia de síntomas, y no cuando las patologías ya están instaladas”, completó el Dr. Bilbao.
En el caso de los hombres adultos, tanto para acceder a un apto físico como para mantener la salud a raya, es necesario contar –como mínimo– con un electrocardiograma, una placa de tórax y un análisis de laboratorio que incluya el dosaje de colesterol.
“Adicionalmente, si la persona realiza una actividad física de alto rendimiento hay que agregar una ergometría y un ecocardiograma”, detalló Bilbao y agregó: “En el caso de las mujeres es lo mismo, aunque no debería descartarse además una visita al ginecólogo”.

 

¿Qué se puede detectar y qué no?
Aunque la muerte súbita es una situación inesperada que puede ocurrir en cualquier momento de la vida y que de hecho suele darse en personas sanas (ausencia de enfermedad), lo cierto es que con las herramientas de prevención anteriormente descriptas es posible conocer la presencia de anomalías que son las que pueden provocar un desenlace de estas características.
“Entre las causas que pueden provocar una muerte súbita se encuentran las cardiológicas y las no cardiológicas. Las primeras se relacionan con diferentes factores, algunos de los cuales pueden ser detectados y otros no. Por su parte, las arritmias por lo general se asocian a las condiciones anatómicas del paciente y son más fáciles de prevenir, porque con un ecocardiograma es posible detectar si el corazón tiene paredes hipertróficas (anormales)”, explicó el Dr. Luis Barja, jefe del Servicio de Electrofisiología del HUA.
“Entre las personas mayores de 40 años la causa más frecuente de muerte súbita sigue siendo la enfermedad coronaria; mientras que en los más jóvenes por lo general este cuadro obedece a condiciones eléctricas, que son básicamente alteraciones genéticas en las cuales no se registra daño estructural y que, por ende, son más difíciles de prever”, finalizó Barja.

 

Contacto: Dr. Jorge Bilbao: JBILBAO@cas.austral.edu.ar 
Dr. Luis Barja:
LBARJA@cas.austral.edu.ar


Fecha: 29/09/2010