Novedades


¿Qué es la Dispepsia?

Se trata de una patología que se encuentra dentro del grupo de los llamados"Trastornos gástricos funcionales" y que, por lo general, las personas que la padecen no identifican por el nombre sino por sus síntomas: molestia abdominal, dolor, distensión, ardor e indigestión, entre otros.





A menudo, una condición frecuente aunque con nombre “difícil” o complicado de relacionar, suele identificarse y “relatarse” a través de sus síntomas.

Esto es lo que ocurre con la dispepsia, una afección que integra el grupo de los llamados trastornos gástricos funcionales, que afecta tanto a mujeres como a hombres y cuyos síntomas característicos son: la molestia abdominal, el dolor, la distensión, el ardor y la indigestión. Para entenderla, es necesario ir a “las bases”.


¿Qué son los trastornos funcionales?
“Los trastornos gástricos funcionales se definen como una combinación variable de síntomas gastrointestinales persistentes o recidivantes, cuando uno creía que se había ido el síntoma vuelve, no explicables por anomalías estructurales o metabólicas. Dentro de este grupo en el cual encontramos a la dispepsia, existen todo tipo de síntomas atribuibles prácticamente a todo el aparato digestivo, desde la orofaringe hasta el ano”, explicó el Dr. Germán Luis Rainero, integrante del servicio de Gastroenterología del Hospital Universitario Austral (HUA).


Estos trastornos, tal como sostuvo el especialista, suelen tener claro predominio femenino y, debido al deterioro que provocan en la calidad de vida, generan elevados costos en salud así como también ausentismo laboral.


Ahora sí: la Dispepsia
“El  término dispepsia es utilizado por los profesionales de la salud para referirse a un grupo heterogéneo de síntomas localizados en el abdomen superior, que pueden ser provocados por múltiples causas. Por lo general, los pacientes no utilizan la palabra dispepsia, aunque sí describen los dolores de dicho síntoma. Entre éstos se encuentran: la molestia, el dolor cólico (espasmódico), el dolor sordo (moderado pero persistente, suave pero molesto), la distensión, la sensación de plenitud, el ardor y la indigestión”, describió el Dr. Rainero.


La dispepsia funcional constituye unos de los trastornos funcionales digestivos más frecuentes. De hecho, representa entre el 2% y el 3% de las consultas gastroenterológicas en atención primaria y el 40% de las consultas con el especialista.


Su prevalencia en la población varía entre un 10% y un 40% aunque, aún considerando las cifras anteriores, se sabe que más del 25% de los pacientes no consulta al médico. Esta sola aproximación brinda una idea sobre lo frecuentes que resultan estas molestias.


Factores influyentes
De acuerdo con el especialista, “son múltiples los factores que contribuyen a la expresión de éstos síntomas. Podemos mencionar, por ejemplo, la predisposición genética, el ambiente familiar y la relación padre e hijo (en lo referido a la expresión fenotípica de la enfermedad), así como también factores psicosociales como el estrés”.


Por su parte, las cuestiones psicológicas, las emociones, los sentidos y los pensamientos pueden actuar sobre la motilidad, secreción e inflamación del aparato gastrointestinal; generando dolor. Esto provoca cambios en el humor y en el comportamiento que generan un mecanismo de retroalimentación, perpetuando el cuadro.


“Las personas con dispepsia presentan alteraciones en la motilidad gastrointestinal, así como también trastornos en la acomodación y en el vaciado gástrico e hipersensibilidad visceral”, detalló Rainero.


Por otro lado, se cree que el estrés, la ansiedad y los abusos actuarían a través del eje hipotálamo-hipófisis adrenal, y éste a su vez sobre el sistema nervioso autónomo, generando mayores niveles de ansiedad. De esta forma, los síntomas se perpetúan, vuelven y se asientan o cronifican.
 
Diagnóstico y tratamiento
Para diagnosticar la enfermedad deben estar presentes, durante los últimos tres meses y haber comenzado al menos hace seis, uno o más de los siguientes síntomas: plenitud postprandial (el término prandial hace referencia a un tipo de diarrea que sobreviene después de ingerir alimentos), saciedad precoz, dolor epigástrico o ardor epigástrico.


“Además, según los Criterios de Roma III, no deben evidenciarse alteraciones estructurales que puedan justificar los síntomas (es decir enfermedades preexistentes)”, aclaró el doctor.


“El tratamiento es controversial y algunas veces desalentador. Ocurre que el objetivo es minimizar los síntomas a través de la aceptación del paciente de su enfermedad. Sin embargo, esto rara vez se logra. No obstante, uno de los puntos vitales es decirle al paciente que sus síntomas no son imaginarios. En este sentido, lo peor que se puede hacer es pronunciar la frase: ‘Ud. no tiene nada´”.


Finalmente, se pueden indicar dietas, inhibidores de la secreción ácida gástrica, proquinéticos antidepresivos, y la erradicación del Helicobacter pylori. Si bien la mayoría de estas herramientas no tienen una eficacia probada, deben utilizarse individualizando cada caso y la sintomatología predominante.

Contacto:
*Dr. Germán Luis Rainero
Integrante del servicio de Gastroenterología
Hospital Universitario Austral
GERRAINE@cas.austral.edu.ar









 


Fecha: 23/07/2012