Nota


Hemorroides
Sección: Enfermedades

Descripción

Las hemorroides son venas hinchadas en la porción baja del recto o del ano. Pueden inflamarse y desinflamarse, desarrollar un coágulo, sangrar e incluso agrandarse hasta salir fuera del ano, lo que se conoce como prolapso.

Las que se mantienen dentro del ano se conocen como hemorroides internas y están cubiertas de una superficie suave y flexible llamada mucosa; las que prolapsan fuera de este son hemorroides externas y están cubiertas por piel.

En general, las hemorroides se producen por esfuerzos durante la evacuación, por lo que sus causas se asocian al estreñimiento, aunque no está comprobado. Es común que aparezcan tanto en personas jóvenes como en adultos mayores y muy comúnmente durante el embarazo, por la presión que ejerce el feto sobre el área rectal. Factores hereditarios y el envejecimiento también son considerados factores en el desarrollo de hemorroides.

Las hemorroides pueden ser dolorosas, aunque no necesariamente. Incluso el sangrado no se presenta en todos los casos. Cuando está presente, se trata por lo general, de un sangrado de un color rojo brillante (no rojo oscuro) que se produce al final de la defecación y, aún cuando el agua del inodoro se tiña de rojo y pueda dar la impresión de ser de una cantidad abundante, generalmente son unas pocas gotas.

Las hemorroides que prolapsan y salen al exterior pueden ser introducidas nuevamente al interior de un ano con un dedo o, incluso, lo hacen por sí mismas. Es común que la hemorroide se vuelva dolorosa al inflamarse o si se forma un coágulo en su interior.


Síntomas:

- Picazón
- Dolor
- Sangre roja brillante al final de la defecación
- Una o más protuberancias duras palpables cerca del ano.

Prevención y Tratamiento

Generalmente las hemorroides no requieren tratamiento, a no ser que provoquen síntomas. El tratamiento puede variar desde la dieta hasta la intervención quirúrgica, pero sólo en los casos más severos.

Ante la presencia de hemorroides, se busca evitar el estreñimiento mediante dietas ricas en fibras y líquidos o mediante el uso de laxantes. Se procura que la evacuación se produzca sin esfuerzo.

En el caso de que se presenten en forma dolorosa existen diferentes cremas y pomadas que ayudan a disminuir la hinchazón y el dolor. También se recomiendan baños de asiento con agua tibia, que generan un rápido alivio.  El dolor y la inflamación suelen ceder en un período corto de tiempo.

Ante una crisis hemorroidal, el médico puede recetar diferentes fármacos para atenuar los síntomas.

Existen diversos tratamientos alternativos a la cirugía, cuando las medidas más sencillas no dan resultado:

Las hemorroides sangrantes pueden ser tratadas mediante la inyección de sustancias que promueven la formación de tejido cicatricial, se trata de un procedimiento conocido como escleroterapia.

También se realizan ligaduras elásticas que producen el estrangulamiento de la hemorroide y su posterior necrosis, por lo que cae en unos pocos días. Es un procedimiento rápido y ambulatorio. Del mismo modo la fotocoagulación, consiste en la aplicación de rayos infrarrojos en la hemorroide sangrante.

Solo los casos de hemorroides más severos se tratan con cirugía, aún así este es un procedimiento sencillo y poco riesgoso.

 

Fuentes: Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, Colegio Americano de Gastroenterología, Manual de Merck