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Que nadie muera solo: protocolo para acompañar a un paciente en fin de vida durante la pandemia

El objetivo es permitir que los pacientes en fin de vida, tengan o no COVID-19, puedan estar acompañados por sus seres queridos. El Dr. Matías Najún del Hospital Universitario Austral resalta la importancia de la presencia de la familia para el paciente.

La pandemia por el coronavirus generó no solo el temor por presentar la enfermedad sino también el miedo a morir solo. Es que el COVID-19 obligó a todos a respetar el aislamiento y muchos pacientes internados quedaron alejados de sus familias. Por eso, muchos hospitales implementaron un protocolo para hacerle frente a esa soledad.

El Dr. Matías Najún, Jefe del Servicio de Cuidados Integrales del Hospital Universitario Austral, explicó: “En mayo redactamos un protocolo en equipo, entre varios Servicios del Hospital y la Dirección, para personas que estén en fin de vida que se llama Nadie debe morir solo y hacemos hincapié en la comunicación diaria o la invitación a que un familiar se acerque. La presencia de la familia es clave para el paciente”. Ante un caso de próximo fallecimiento, cuando el familiar llega al hospital, es recibido por el equipo de trabajo, se le explica la situación, se le brindan algunas palabras para ayudarlo en el acompañamiento y, en caso de que el paciente al que visita tenga COVID o haya sospecha, se le enseña cómo colocarse los Elementos de Protección Personal (EPP).

Es un protocolo de artesanía en el detalle para estar con alguien en su fin de vida y poder aprovechar esos minutos, ese rato, para cerrar lo que haya que cerrar, para que se puedan decir lo necesario. Aunque la persona quizás esté dormida, sabemos que esos encuentros se dan espiritualmente. Entonces la idea es promover eso, decirse las cosas que hay que decirse”, afirmó el Dr. Najún. Y detalló que “el Hospital Austral naturalmente tiene un reflejo para humanizar el final de la vida de la gente, incluyendo a las familias, y ahora hubo que protocolizarlo en situación pandemia”.

El especialista aseguró que a los miedos de la enfermedad se agregaron los de la pandemia, por eso priorizaron hacer hincapié más que nunca en la cercanía y el afecto. “En el momento en que uno está vulnerable y frágil, los vínculos pasan a ser el centro de sus necesidades, además de la mejoría y el alivio de sus síntomas, por supuesto. Pero el encuentro con un familiar, el contacto, la comunicación telefónica o presencial son momentos de alivio y encuentro necesarios”.

A pesar de querer acercar la familia al paciente, el COVID genera hoy una barrera. “Evidentemente uno de los fuertes en el trabajo paliativo es el encuentro persona-persona, la comunicación y el tiempo, pero la pandemia y los EPP inevitablemente influyeron en la forma de trabajo porque no nos vemos las caras”.

El protocolo fue diseñado pensando en estar cerca del paciente. “El saber que hay alguien que me está acompañando es esencial para cualquier persona en situación de enfermedad, y más en fin de vida”, completó el Dr. Najún.

Para descargar la guía en PDF haga click aquí

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