
El Bosque de Agradecimiento es una plantación de árboles nativos creada con un doble propósito: contribuir al cuidado del ambiente y expresar un profundo gesto de gratitud.

Cada año renovamos este gesto, reafirmando nuestro compromiso con la vida y el cuidado del ambiente.
Desde el punto de vista ambiental, los árboles nativos ayudan a mitigar los efectos de la crisis climática: disminuyen la temperatura, fortalecen el ecosistema local, permeabilizan el suelo —previniendo inundaciones— y protegen nuestras aguas subterráneas. Al ser especies de la región, crecen más sanas y en equilibrio con el entorno.
Pero, fundamentalmente, este bosque nace para agradecer. Agradecer a nuestros benefactores: personas y organizaciones generosas que, con su aporte, nos permiten seguir ofreciendo una atención de salud de calidad, humana y con sentido trascendente.
También honramos a nuestros pacientes, representados en personas y familias que se han beneficiado de estos esfuerzos solidarios, y recordamos a figuras importantes de la historia de nuestra institución.