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Descripción:

Apendicitis es el nombre que se le da a la inflamación del apéndice, un órgano en forma de tubo y del tamaño de un dedo que está unido al intestino grueso. Cuando la comunicación del apéndice con el intestino se bloquea, el apéndice se inflama y se infecta con bacterias. Dada esta situación, puede romperse y expandir la infección a otros órganos, lo que representa un serio riesgo para la salud. Por ese motivo, la apendicitis es considerada una urgencia médica y requiere, en casi todos los casos, extirpar el apéndice.

Entre los primeros síntomas del proceso inflamatorio y el desenlace de explosión del apéndice pueden pasar entre 24 y 72 horas.

Durante largos años la función del apéndice fue un misterio, hoy se cree que es el encargado de preservar los distintos microorganismos que forman la flora bacteriana del intestino. Con todo, su remoción es la indicación para casos de apendicitis y no genera problemas posteriores de salud.

Generalmente la apendicitis se da en niños y adultos jóvenes, entre 11 y 30 años, aunque existen casos, menos frecuentes, en personas mayores. Una historia familiar con antecedentes de apendicitis puede aumentar el riesgo de padecerla.

Síntomas

– Febrícula, pérdida del apetito
– Dolor alrededor del ombligo y hacia la zona inferior derecha del abdomen
– El dolor no sede y va en aumento
– Pueden darse vómitos, diarrea o estreñimiento
– Necesidad frecuente y urgente de orinar
– Abdomen perceptiblemente hinchado (especialmente en niños)
– Fiebre alta y dolor que abarca todo el abdomen pueden ser indicadores de que el apéndice estalló.

Prevención y tratamiento

No existe forma de prevenir la apendicitis, en cambio un buen diagnóstico a tiempo permitirá tratarla sin complicaciones. En el ámbito doméstico es importante diferenciar sus síntomas de un simple dolor abdominal. No es recomendable darle al paciente medicamentos para el dolor en esta etapa. Ante la duda la mejor opción es llamar al médico.

El tratamiento es una apendicectomía, es decir, la remoción del apéndice. Se puede realizar mediante una incisión tradicional o con un laparoscopio que realiza incisiones más pequeñas. Esta cirugía requiere normalmente de una internación de dos o tres días. Y una recuperación completa puede demorar entre 10 y 30 días cuando no se presentan complicaciones.

La cirugía se complementa con el suministro de antibióticos que permiten controlar la infección y disminuir riesgos propios de una operación quirúrgica. También se recetan analgésicos para disminuir el dolor.

En los casos en que la intervención médica no logra llegar antes de que el apéndice estalle, también se realiza la cirugía para remover el órgano y se extiende la permanencia en el hospital, así como el suministro de antibióticos.

 

Fuentes: Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y del Riñón. Fundación Nemours. Journal of Theoretical Biology

 

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