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Descripción:

La artritis es la presencia de un proceso inflamatorio en las articulaciones, más frecuentemente en muñecas, nudillos, dedos, codos, hombros, caderas, rodillas, tobillos y dedos de los pies, aunque puede darse en cualquier articulación. Genera dolor, hinchazón y una movilidad limitada.

Existen diferentes tipos de artritis: gota, artritis psoriásica y lupus entre otros, aunque los más frecuentes son la artritis reumatoide y la osteoartritis (también conocida como artrosis).

La artritis reumatoide forma parte de la familia de enfermedades autoinmunes, es decir que el sistema inmunitario reacciona con una respuesta inadecuada atacando al tejido saludable del cuerpo. La inflamación sostenida en el tiempo, sin un adecuado control médico, puede dañar huesos, ligamentos y tendones, lo que produce la característica deformación de las articulaciones y la pérdida de movilidad. En pocos casos la enfermedad avanzada llega a afectar órganos internos.

Existen múltiples causas para su aparición, se toman en cuenta la predisposición genética, diversas infecciones y el depósito de cristales en la sangre. Puede darse a cualquier edad, sin embargo por lo general los primeros síntomas se presentan entre los 35 y los 45 años. Afecta en la mayoría de los casos a mujeres y en mucha menor medida a hombres.

El inicio de la enfermedad puede evidenciarse mediante la inflamación súbita y simultánea de varias articulaciones, aunque más comúnmente se produce de manera gradual y casi imperceptible al comienzo. Pueden ser detonantes traumas físicos y psicológicos.

Se trata de una condición crónica, lo que significa que no existe una cura, aunque sí diferentes tratamientos para sobrellevar los síntomas y retardar su avance.

Síntomas:

– Dolor, inflamación y sensación de calor en articulaciones.
– Dolor muscular y sensación de cansancio
– Sensación de hormigueo en las manos
– Rigidez en las manos al despertarse, que puede permanecer durante varias horas al principio de la enfermedad o, incluso, todo el día en casos avanzados.
– Aparición de nódulos reumatoideos (protuberancias debajo de la piel) en manos, codos y otras articulaciones
– Pérdida de peso, depresión, fiebre y pérdida de apetito pueden estar asociados
– Generalmente afecta a varias articulaciones de forma simétrica a ambos lados del cuerpo.

Tratamiento y prevención:

Dada la variedad de causas para las enfermedades reumáticas, sólo es posible establecer criterios generales para su prevención, tales como realizar ejercicio físico periódicamente, mantener una alimentación variada y evitar el consumo de sustancias tóxicas. Ante la aparición de los primeros síntomas se recomienda no postergar la consulta al médico.

La detección precoz de la enfermedad es fundamental para evitar lesiones irreversibles. Aunque se trata de una condición crónica, el tratamiento oportuno permite evitar complicaciones, retardar su avance y garantizar una buena calidad de vida para el paciente.

El tratamiento consiste en una terapia farmacológica que incluye antirreumáticos, por lo que se requiere de un diagnóstico diferencial; antiinflamatorios no esteroides; glucocorticoides y fármacos biológicos. El objetivo es reducir y controlar la inflamación para atenuar los síntomas de dolor y pérdida de movilidad y evitar el desgaste y destrucción de las articulaciones.

También pueden indicarse, como complemento, analgésicos, relajantes musculares, ansiolíticos o antidepresivos.
Además es recomendable cumplir con horas de reposo y realizar determinados ejercicios de movilidad. No se recomienda el reposo absoluto o la vida sedentaria. Llegado el caso, para tratar algunas lesiones serán indicadas cirugías reconstructivas.


Fuentes: Sociedad Argentina de Reumatología
Sociedad Española de reumatología


 

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