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Descripción

La depresión es un trastorno del estado de ánimo. Por lo general se expresa como una sensación de tristeza o desgano, acompañado de la pérdida de interés en las tareas cotidianas y la pérdida del placer.

Ocasionalmente cualquier persona sana puede sentirse melancólica o triste, pero estas emociones son pasajeras y desaparecen en pocos días, en cambio la depresión es un estado duradero.

No se conoce una única causa, por lo general se habla de una combinación de factores genéticos, bioquímicos y psicológicos. De acuerdo a los últimos estudios realizados con tomógrafos computados las áreas del cerebro responsables de la regulación del ánimo no funcionan con normalidad durante la depresión y algunos neurotransmisores y sustancias químicas del cerebro parecen estar en desequilibrio. Si bien estas son evidencias de la presencia de la depresión en el cerebro, no describen sus causas.

Es común que algunos tipos de depresión se transmitan de generación en generación, por lo que se cree que existe una predisposición genética a padecerla. Sin embargo algunas investigaciones sugieren que los factores ambientales también deben ser tenidos en cuenta.

La depresión es más frecuente en las mujeres que en los hombres. Se demostró que las hormonas afectan directamente las sustancias químicas del cerebro que regulan las emociones y eso provoca que las mujeres sean más susceptibles de padecerla en determinados momentos de su vida.

La depresión puede darse en personas de cualquier edad, incluso durante la infancia: sin embargo los niños expresan síntomas muy diferentes a los de los adultos, que pueden ser confundidos con problemas de comportamiento. Es fundamental por eso la realización de un psicodiagnóstico por parte de un profesional especializado.

Existen varios tipos de depresión:

– Trastorno depresivo grave: se caracteriza por interferir con el habitual desempeño de una persona: ya no logra trabajar, comer, dormir o estudiar como lo realizaba normalmente. Puede aparecer como un episodio aislado a lo largo de su vida, pero con más frecuencia resulta recurrente.

– Trastorno distímico: puede no resultar incapacitante, pero se caracteriza por la larga duración de los síntomas que llegan a perdurar por dos años o más. En ocasiones se combina con episodios de depresión grave.

– Depresión psicótica: se conoce de esta manera la combinación de una enfermedad depresiva grave con episodios de ruptura con la realidad como delirios y alucinaciones.

– Depresión posparto: se trata de un episodio de depresión grave durante el primer mes luego del parto.

– Trastorno afectivo estacional: es la depresión que se da durante el invierno, sobre todo en aquellos países en los que las horas de luz solar disminuyen considerablemente. Este sería el caso de una depresión causada por la privación de la luz y desaparece en la primavera y el verano.

– Trastorno bipolar: se caracteriza por cambios cíclicos en el estado de ánimo, que pasa de períodos depresivos a períodos maníacos.

 

Síntomas

Según el DSM IV, la presencia de cinco o más de los siguientes síntomas durante un período de dos semanas, pueden representar un cuadro depresivo

– Estado de ánimo deprimido durante la mayor parte del día. La persona se siente triste o vacía
– Disminución del interés y de la capacidad de sentir placer en las actividades cotidianas, que incluyen la actividad sexual.
– Pérdida o aumento del peso corporal sin razones aparentes.
– Pérdida o aumento del apetito.
– Insomnio o hipersomnia (sueño excesivo)
– Agitación o enlentecimiento psicomotor que se hacen evidentes para los demás, no es una mera sensación interior de la persona
– Fatiga o falta de energía
– Sentimientos de inutilidad o de culpa excesivos
– Disminución de la capacidad para concentrarse
– Pensamientos recurrentes de muerte, que pueden involucrar ideación suicida.

La baja autoestima se asocia frecuentemente con el estado depresivo y también los arrebatos repentinos de ira.

Prevención y tratamiento

Aun en casos graves, la depresión es tratable. El pronóstico será más favorable cuanto antes se inicie el tratamiento y habrá mejores posibilidades de evitar la repetición del episodio.

Una vez diagnosticada la depresión los tratamientos más frecuentes son la medicación y la psicoterapia. En la mayoría de los casos se indican ambas alternativas simultáneamente ya que son complementarias

Existen diferentes psicofármacos que pueden suministrarse en casos de depresión. Algunos se focalizan en normalizar los niveles de determinados neurotransmisores en el cerebro. Así algunos antidepresivos controlarán la serotonina y la norepinefrina y otros la dopamina. También hay una familia de antidepresivos conocida como inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina entre otros. Cada persona reacciona de manera particular a la medicación, por lo que todas estas alternativas pueden ser tomadas en cuenta en función de las necesidades particulares.

La psicoterapia puede ser la mejor alternativa para tratar casos de depresión leve. No será suficiente para casos graves. Sin embargo, se cree que en algunos casos la psicoterapia, en complemento con la medicación, ayuda a evitar recaídas y ofrece elementos a las personas para entender y resolver conflictos que causan o empeoran su depresión.

Fuentes: National Institute of Mental Health, DSM IV, Biblioteca Nacional de Medicina de EEUU


 

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