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Descripción

La hepatitis es una afección o enfermedad inflamatoria que afecta al hígado. Su causa puede ser infecciosa (viral, bacteriana, etc.), inmunológica (hepatitis autoinmunitaria) o tóxica (por ejemplo por alcohol, venenos o fármacos).
En los últimos treinta años, se identificaron siete virus de la hepatitis:
– Virus de la hepatitis A (HAV).
– Virus de la hepatitis B (HBV).
– Virus de la hepatitis delta o hepatitis D (HDV).
– Virus de la hepatitis C (HCV).
– Virus de la hepatitis E (HEV).
Siendo el F y G los últimos descritos y los menos estudiados.
El pronóstico depende de muchos factores, incluyendo la causa de la hepatitis y el hecho de que el paciente tenga o no otras afecciones adicionales que puedan complicar el tratamiento o la recuperación. Aunque el hígado puede tardar meses en sanar, muchas personas se curan completamente.  
Sin embargo, un alto porcentaje de personas con hepatitis B, y principalmente C, corren riesgo de contraer una enfermedad hepática crónica y, posiblemente, insuficiencia hepática o cáncer del hígado. La cirrosis post-hepatitis C es una de las causas más frecuentes de trasplante hepático.
Formas de transmisión de las hepatitis:

– Hepatitis A (HAV): Se transmite por el contacto con deposiciones de otro enfermo, por falta de higiene en el hogar o bien el consumo de alimentos contaminados y deficientemente lavados (como verduras regadas con aguas no tratadas o en contacto con vectores, como moscas o cucarachas). La profilaxis está dada por el mantenimiento de la higiene y la vacunación.
– Hepatitis B (HBV): es una enfermedad grave causada por un virus que se transmite por la sangre o por vía sexual desde un enfermo con hepatitis activa o de un portador sano del virus de la hepatitis B (VHB). Puede causar una infección aguda o crónica y así persistir en la sangre, causando cirrosis (cicatrización) del hígado, cáncer del hígado, insuficiencia hepática y la muerte. También existe una vacuna para su prevención.
– Hepatitis C (HCV): se transmite por contacto directo con sangre infectada o hemoderivados. Con menos frecuencia, la infección se puede adquirir por vía sexual o materno-fetal. En numerosas ocasiones, el modo de contagio no es conocido. Es una enfermedad peligrosa, dado que no presenta síntomas. También es causa de hepatitis crónica, cirrosis, cáncer de hígado, insuficiencia hepática y muerte. No existe en la actualidad una vacuna para la hepatitis C, pero sí tratamientos que serán más efectivos atacando al virus, cuanto antes se detecte la infección.
– Hepatitis D (HDV): Es inusual, ya que requiere coinfección con la hepatitis B, puede afectar a adictos a drogas intravenosas, hemofílicos y personas que recibieron transfusiones; suele ser severa y la evolución a la cirrosis, en gran porcentaje puede derivar en la muerte por enfermedad hepática.
– Hepatitis E (HEV): Como en el caso de la hepatitis A (algunos pacientes presentan estos anticuerpos) se transmite de forma fecal-oral, a esa similitud se agrega su presentación en casos esporádicos y de pequeños focos epidémicos. Al no existir una vacuna, la higiene es la pauta preventiva.
– Hepatitis F: de aparición reciente, puede ser el mismo virus conocido como G.
– Hepatitis G (HGV),  ésta es la cepa más nueva de hepatitis y se sabe muy poco acerca de ella. Se cree que la transmisión se produce a través de la sangre y se ve con mayor frecuencia en las personas que usan drogas intravenosas, en las que tienen enfermedades de los factores de coagulación, tales como la hemofilia, y en las personas que necesitan hemodiálisis por insuficiencia renal. La hepatitis G no suele ser muy grave y es de corta duración aunque en algunos casos se convierte en crónica.
Todas las infecciones por virus de la hepatitis tienen un periodo de incubación largo:
– Virus A y E: entre 15 y 30 días.
– Virus B, C y D: puede llegar hasta 2 meses.

Síntomas

Los síntomas de la hepatitis abarcan:
– Cansancio
– Dolor o distensión abdominal
– Orina oscura y deposiciones de color arcilla o pálidas
– Ictericia (coloración amarillenta de piel y ojos)
– Desarrollo de mamas en los hombres
– Prurito generalizado
– Inapetencia
– Fiebre baja
– Náuseas y vómitos
– Pérdida de peso
Muchas personas con hepatitis B o C no tienen síntomas cuando resultan infectadas por primera vez y aún pueden desarrollar insuficiencia hepática posteriormente. Es importante realizar controles periódicos con el médico.

Prevención y tratamiento

Actualmente están disponibles las siguientes vacunas contra la hepatitis:
– La vacuna contra la hepatitis A está disponible para las personas en los grupos de alto riesgo, como trabajadores de guarderías y residencias de ancianos, trabajadores en laboratorios y aquellas personas que viajan a lugares del mundo donde la hepatitis es común. El esquema de vacunación consiste en la aplicación de dos dosis separadas por un intervalo de 6 a 12 meses. Actualmente el Calendario Nacional de Vacunación contempla una dosis al año de vida.
– La vacuna contra la hepatitis B requiere tres dosis. En los recién nacidos, se recomienda aplicar la primera dosis al nacer y las siguientes a los 2 y 6 meses de vida. Es altamente recomendable vacunar a los adolescentes que no lo hubieran hecho en edades anteriores. Una vez completado el ciclo, el paciente no requiere refuerzos. La vacuna está disponible para los adultos en riesgo (profesionales de la salud, etc).
– Una inyección de inmunoglobulina, proporciona una protección inmediata y  de corto tiempo. Sirve incluso después de que la persona haya estado expuesta a sangre que, se sabe o sospecha, está infectada con el virus de la hepatitis A o B.  Debe administrarse de inmediato, junto con la vacuna contra la hepatitis B, a un bebé nacido de una madre con hepatitis B.
Otras medidas preventivas:
– Lavarse las manos después de ir al baño o de cambiarle los pañales a un bebé y antes de manipular alimentos.
– Mantener atados los cordones del calzado para evitar que toquen el piso del baño.
– Arrojar el papel higiénico dentro del inodoro o cesto de basura.
– No compartir platos, vasos, cubiertos, maquinitas de afeitar, agujas ni cepillos de dientes.
– Evitar el contacto con sangre o hemoderivados.
– Evitar el contacto sexual con una persona infectada con hepatitis o con una historia médica desconocida. Usar preservativo.
– Al viajar a áreas endémicas, no comer alimentos crudos ni parcialmente cocidos. Tomar agua envasada.
– Ser cauteloso al hacerse colocar tatuajes o perforaciones (piercings ).
– Hacerse una prueba para hepatitis B o C si se tuvo contacto sexual o se compartió agujas con alguien que puede haber tenido uno de estos virus. Hacer esto incluso si no hay síntomas.
Respecto a los tratamientos, no hay medicamentos especiales que se pueden utilizar para tratar a la persona con Hepatitis A o B aguda una vez que los síntomas aparecen. Generalmente, el reposo en cama y tomar mucho líquido es todo lo necesario para se recuperen y queden inmunes para toda la vida. La hepatitis B aguda es altamente contagiosa, por lo que deben tomarse las medidas para evitar su transmisión.
Las personas que desarrollan hepatitis B crónica deben ser evaluadas por un médico con experiencia en el manejo de esta enfermedad (gastroenterólogo o hepatólogo). El objetivo del tratamiento es mantener controlada la replicación del virus para evitar el daño progresivo del hígado. Existen al menos 5 opciones incluyendo el Interferón y los antivirales Lamivudina, Adefovir, Entecavir y Clevudina. Hay nuevos medicamentos en estudio.
Para la Hepatitis C crónica (entre un 80-90% de los casos se cronifican), la terapia estándar aplicada actualmente, consiste en la asociación de dos fármacos llamados Interferón Pegilado y Ribavirina. El objetivo es lograr negativizar la actividad viral y sostener esta negativización en el tiempo.
El trasplante hepático para personas con hepatitis B o C es más complejo que para otras indicaciones, ya que requiere tratamientos de alto costo para controlar la replicación del virus luego del trasplante.

Fuentes: Fundación HCV Sin Fronteras, HepatitisC 2000, Universidad de Buenos Aires,  Biblioteca Nacional de Medicina de EEUU, Enciclopedia Británica, University of Virginia Health System.


 

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