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¿Qué es la criocirugía o crioterapia?


Es un procedimiento de destrucción de tejidos mediante el uso de una sustancia a temperatura de congelación.

¿Cómo funciona el procedimiento y cómo se realiza?

La muerte celular se da por la conversión del agua celular en hielo.  Existen distintos criógenos, siendo el más empleado el nitrógeno líquido porque logra la menor temperatura en el tejido. Se pueden emplear distintas técnicas de aplicación: por rociado o spray, con aplicador (por ejemplo, hisopo) y de contacto con punta cerrada.

¿Cuáles son algunos usos comunes del procedimiento?

Se pueden tratar tanto lesiones benignas como malignas. Se utiliza para tratamiento de lesiones benignas como verrugas, queratosis seborreicas. O premalignas, como queratosis actínicas y malignas (algunas formas de carcinomas cutáneos, no melanomas).


¿Que experimentará el paciente durante y después del procedimiento?

Se produce dolor (máximo en los primeros minutos posteriores a la congelación); edema (hinchazón) y la formación de una ampolla. Luego se forma una costra o escara y cicatriza entre 2 a 4 semanas después (dependerá del tipo de lesión tratada). Puede quedar una tipocromía residual (mancha más clara que el resto de la piel).

¿Se usa anestesia?


Es un procedimiento bien tolerado en general, por lo que en pocos casos se necesita anestesiar la zona antes del tratamiento.

¿Cuáles son los beneficios y los riesgos?


Se puede emplear prácticamente en cualquier grupo etáreo (por ejemplo, en ancianos que no pudieran afrontar una cirugía), con trastornos hemorragíparos o anticoagulados, con marcapasos y en aquellos pacientes que no quieran ser intervenidos quirúrgicamente. Es una práctica de consultorio, que no requiere un ambiente estéril como un quirófano, y permite al paciente reintegrarse a su actividad en forma inmediata.

¿Cuáles son las limitaciones de la criocirugía?

Una limitación de la criocirugía es que destruye la lesión a tratar y no permite el estudio del tejido destruido (es decir que no permite hacer la biopsia de la lesión). Por ello, cuando se emplea se debe valorar:
– La seguridad en el diagnóstico clínico, que no necesite una biopsia,
– Si es una lesión maligna con una confirmación histológica previa, debe ser una lesión de bajo riesgo (por su localización, su tamaño, la agresividad histológica, etc.). Por ejemplo, no puede tratarse un tumor maligno localizado en el borde del párpado, porque es probable que no lo destruya completamente y al continuar su crecimiento invada en profundidad.
Esto será decidido por el dermatólogo que realice el procedimiento, que debe saber cuál lesión podrá ser tratada con criocirugía y cuál requerirá otra terapéutica para no exponer al paciente a un riesgo de recurrencia o persistencia de la lesión.


Fuente: Dra. Ana de Pablo, dermatóloga.


 

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