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¿Qué es una histerectomía?

Es la cirugía de remoción del útero.

¿Es una cirugía que debe realizarse con mucha frecuencia en la población? ¿En qué franja de edades?

Es una de las cirugías que más frecuentemente se realizan en la especialidad. La edad del paciente depende habitualmente del diagnóstico. Por ejemplo, en menores de 30 años, la indicación más frecuente es la histerectomía puerperal por hemorragia postparto ó cesárea. En pacientes premenopáusicas una indicación frecuente son las menstruaciones abundantes secundarias a miomas. La histerectomía en pacientes postmenopáusicas habitualmente se realiza como parte de algún tratamiento oncológico ginecológico.

¿En qué casos se indica una histerectomía? ¿Cuáles son las condiciones que derivan en esta indicación?

En algunos casos, la histerectomía es una de las opciones terapéuticas, y en otros, una indicación absoluta. Un factor a tener en cuenta a la hora de preservar el útero ante estas patologías es la edad de la paciente y su deseo de fertilidad.

Algunas de las indicaciones más frecuentes son: sangrados uterinos persistentes con mala respuesta al tratamiento hormonal o a la ablación endometrial, hemorragia grave post parto/cesárea, miomas uterinos sintomáticos, prolapso uterino, lesiones premalignas de cuello uterino o endometrio, tumores malignos de cuello, útero, trompas u ovario.

¿En qué casos se realiza una histerectomía parcial?

La histerectomía subtotal implica no remover el cuello uterino, opción posible en la técnica abierta o laparoscópica, pero no en la técnica vaginal. Es una técnica más sencilla, que puede realizarse en pacientes sin patología cervical previa. Si bien no está comprobado, conservar el cuello podría disminuir la tasa de prolapso y preservar el equilibrio del medio vaginal.

¿En qué casos será necesarios extraer, además del útero, también los ovarios y las trompas de Falopio?

Si bien podrían conservarse, es habitual extraer trompas y ovarios de aspecto sano en las pacientes postmenopáusicas, ya que en esta etapa es prácticamente nula la función de estos órganos, y extirpándolos se evitará la aparición de patologías propias de dichos órganos. De hallarse patologías asociadas, como por ejemplo quistes de ovario, sí es mandatoria la remoción de ovarios y trompas, cirugía llamada anexectomía o salpingooforectomía.

¿Existen diferentes tipos de histerectomía? ¿Cuáles? ¿De qué depende su elección?

La indicación de la extensión de la histerectomía depende básicamente de la patología por la cual se indica la cirugía y la vía de abordaje se elije principalmente en función del tipo de patología, de los recursos instrumentales del centro, de las habilidades del cirujano, y de los factores de riesgo del paciente. En nuestro Hospital, la vía laparoscópica es en la mayoría de los casos el abordaje de elección, principalmente porque permite una mejor recuperación postoperatoria (menos dolor y menos tiempo de internación) y prácticamente anula las complicaciones de la pared abdominal, como por ejemplo las hernias o infecciones de la herida. Elegimos habitualmente la vía vaginal en pacientes con indicación de histerectomía y prolapso uterino asociado. Una indicación frecuente de histerectomía convencional (técnica abierta) se da en pacientes con úteros muy grandes que no puedan resecarse por vía laparoscópica.

¿Cuáles son los riesgos y complicaciones más frecuentes de esta intervención?

Si bien la tasa de complicaciones es baja, las más frecuentes son el sangrado intra o postoperatorio, la infección, y las hernias postoperatorias en el caso de la histerectomía convencional. Raramente se produce una lesión de órganos vecinos, como los uréteres o la vejiga.

¿Cómo es el postoperatorio y qué cuidados requiere? Se señala que la histerectomía puede tener efectos físicos y emocionales ¿Cuáles son?

Si la histerectomía es laparoscópica o vaginal, habitualmente la paciente permanece internada sólo una noche, y tiene pocas limitaciones en cuanto a movimientos. Puede retomar las actividades libres de esfuerzo a las 2 semanas.

En cambio, si la histerectomía se realiza por vía abdominal, la internación varía entre 2 y 3 noches, con mayores recaudos en cuanto al cuidado de la herida y menor libertad de movimientos, por 4 a 6 semanas.

En todos los casos hay una prohibición de mantener relaciones sexuales durante 4 a 6 semanas después de la cirugía, para permitir la correcta cicatrización de la vagina (en el caso de las totales).

En cuanto a los efectos físicos, la ausencia de útero implica la imposibilidad de embarazarse, e implica además el cese de las menstruaciones, lo que representa, en muchos casos, el objetivo buscado a la hora de indicar la cirugía.

En cuanto a los efectos emocionales, algunas pacientes temen sentir «nostalgia» por la pérdida del órgano que les permitió ser madres, pero habitualmente, cuando la intervención busca aliviar síntomas como sangrados profusos permanentes, las pacientes están muy conformes con la cirugía, ya que perciben la mejora en su calidad de vida.

Dra Carolina Maya

Ginecología
Hospital Universitario Austral

Acreditado por Joint Commission InternationalOAAMiembro de la Red Global de Hospitales Verdes y Saludables