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Es un procedimiento de diagnóstico por imágenes que le permite al médico examinar el intestino grueso, o colon, del paciente. Habitualmente se indica como herramienta preventiva y de detección temprana del cáncer de colon, sobre todo a partir de los 50 años y en pacientes con antecedentes familiares de cáncer de colon.
 
Es una efectiva herramienta para la detección temprana del cáncer y comúnmente se la utiliza para verificar la presencia de tumores o pólipos y proceder a su extracción y posterior análisis. Pero también es indicado para diagnosticar diversos problemas del colon y recto: en casos en los que se producen cambios en los hábitos de defecación o hemorragias que indiquen la aparición de un problema; para diagnosticar síntomas abdominales sin causa aparente; para determinar el tratamiento de la enfermedad inflamatoria intestinal.

Se realiza con un colonoscopio, un tubo plástico flexible, que en su interior contiene un tubo de luz que le permite al médico observar el interior del intestino. Durante el procedimiento diagnóstico, si el médico lo considera necesario, podrá tomar pequeñas muestras y extraer pólipos de las paredes intestinales. El tejido extraído permitirá obtener información de importancia.

Para realizar la prueba es necesario hacer previamente una limpieza del colon. Con este fin el médico indicará una dieta especial para cumplir desde el día anterior al examen, pero además se requerirá el consumo de una solución laxante especial. Por lo general se recomienda evitar el uso de fármacos anticoagulantes en los días previos y posteriores.

Durante el examen, el paciente estará sedado en la mayor parte de los casos o bajo anestesia general, cuando por alguna indicación particular así lo requiera. De este modo, no percibirá molestias, se sentirá relajado y facilitará las condiciones para el procedimiento, que dura en total entre 15 y 30 minutos.

Aunque se trata de un método diagnóstico habitualmente utilizado y es considerado seguro y efectivo, conlleva algunos riesgos: la perforación o el desgarro de la pared intestinal, cuyo tratamiento requiere cirugía, o el sangrado de las zonas de las que se sustrajo una muestra de tejido o un pólipo. Por otra parte se deben tener en cuenta los efectos adversos de la sedación o de la anestesia general.

Colonoscopía virtual.

Se trata de una tecnología de última generación: esta técnica utiliza un tomógrafo computado para crear imágenes tridimensionales del colon, observar sus paredes y detectar cuerpos extraños. Puede además detectar patologías fuera del colon  Se realiza con una cánula más fina que la que se usa con el método tradicional, por lo que ocasiona menos molestias en el paciente y no es necesaria la sedación. Al igual que la colonoscopía tradicional, requiere de la previa limpieza del colon.


Fuentes: Sociedad Argentina de Gastroenterología, Federación Argentina de Endoscopía digestiva, Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Emory University, Sociedad Americana de Cirujanos Colon rectales.

 

 

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