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La densitometría ósea es un método diagnóstico no invasivo e indoloro. Constituye el estudio de primera línea para medir la densidad mineral de los huesos con alta exactitud. Además es un método diagnóstico seguro, esto se debe a la baja radiación que emplea el equipo (Densitómetro).

El examen de densidad ósea, también llamada absorciometría de rayos X de energía dual (DXA) o densitometría ósea, es una forma mejorada de tecnología de rayos X que se utiliza para medir la pérdida ósea. La exposición a los rayos X durante este tipo de estudio equivale a una décima parte de la radiación que imparte una radiografía de tórax.
Se utiliza mayormente para diagnosticar la osteoporosis, una enfermedad que frecuentemente afecta a las mujeres después de la menopausia, pero que también la pueden tener los hombres. La osteoporosis incluye una pérdida gradual de calcio, así como cambios estructurales, provocando que los huesos pierdan grosor, se vuelvan más frágiles y con mayor probabilidad de quebrarse.
Este estudio también es efectivo para el seguimiento de los efectos del tratamiento para la osteoporosis y otras enfermedades que generan pérdida ósea. Incluso para evaluar el riesgo que tiene una persona para desarrollar fracturas.
Es común que se realice en las caderas y la zona inferior de la columna vertebral. En los niños y algunos adultos, por lo general se explora la totalidad del cuerpo.
Entre las indicaciones para una densitometría figuran:
– Mujeres postmenopausia.
– Mujer mayor de 50 años u hombre mayor de 60 años.
– Amenorrea en mujeres jóvenes.
– Presencia de factores de riesgo.
– Historia familiar para osteoporosis.
– Uso prolongado de corticoides u otros medicamentos.
– Hiperparatiroidismo primario.
– Hallazgo de osteopenia en Radiografías convencionales.
– Para control de eficacia y seguimiento de tratamiento.
– Adultos con fracturas de fragilidad (traumas leves).
Las indicaciones de densitometría ósea en pediatría son:

– En investigación: para interpretar cambios de densidad mineral ósea independientes de los cambios causados por el crecimiento, para lo que siempre se debe usar la misma máquina, modelo y software.

– En Clínica: cuando existe riesgo de disminución de la densidad mineral ósea por enfermedad o tratamiento, para monitoreo de tratamiento, en casos de fracturas recurrentes, dolor espinal, deformación espinal, disminución de estatura, dificultad para caminar o malnutrición.
El estudio no necesita de mucha preparación previa. El día del examen el paciente puede alimentarse normalmente (a veces el médico sugiere un ayuno breve) pero no deberá ingerir suplementos con calcio durante al menos 24 horas antes. Deberá utilizar ropa cómoda y suelta, evitando prendas que tengan cierres, cinturones o botones de metal. Se deben sacar los objetos tales como llaves, joyas o lentes que pudieran encontrarse en el área a examinar e interferir con las imágenes de rayos X. Se le puede solicitar al paciente que se quite toda o parte de su vestimenta y que utilice una bata durante el examen.
El estudio está contraindicado en el embarazo o situaciones en donde no se pueda descartar el mismo (por ejemplo: mujeres en edad reproductiva con alteraciones en el ciclo menstrual). En caso de que sea necesario el examen, se tomarán precauciones para minimizar la exposición del bebé a la radiación. Además, los pacientes que hayan sido sometidos a estudios con medios de contraste (radiografía contrastada, tomografía con contraste oral, etc.) o material radioactivo (centellogramas, cámara gama), deberán esperar dos semanas para poder realizarse la densitometría.


Fuente: Sociedad de Radiología de Estados Unidos, Sociedad Argentina de Osteoporosis, Asociación Argentina de Osteología y Metabolismo Mineral.

 

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