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Es un examen que permite detectar problemas en la actividad eléctrica del cerebro, lo que se conoce también como “ondas cerebrales”.

Este análisis genera un registro de la actividad eléctrica de las neuronas mediante la colocación de electrodos que son capaces de “leer” estas pequeñas descargas. Las neuronas son las células del sistema nervioso central, que producen impulsos eléctricos para comunicarse entre sí. Un amplificador y un aparato de registro transforman esas lecturas en gráficos que luego serán interpretados por el médico.

Generalmente se indica este estudio para determinar la presencia de convulsiones y el tipo de convulsión, para evaluar traumatismos craneales, focos de epilepsia, estados de confusión, tumores, infecciones, enfermedades degenerativas como el Alzheimer y cambios anormales en la química corporal que afectan al cerebro.

Permite detectar anomalías en la actividad eléctrica del cerebro típicamente producidas por intoxicaciones, consumo de drogas, enfermedades inflamatorias, vasculares, tumorales o degenerativas.

Se puede utilizar también para evaluar trastornos del sueño, y pérdidas del conocimiento. Habitualmente se utiliza para certificar la inactividad del cerebro en casos de coma profundo y determinar la muerte cerebral.

El examen lo realiza un técnico especialista en electroencefalogramas. Consiste en la colocación de unos pequeños discos metálicos, llamados electrodos, sobre el cuero cabelludo. Se pueden utilizar entre 16 y 25 electrodos que se sostienen durante la prueba con una pasta adhesiva. A su vez, están conectados por medio de cables al amplificador y la máquina de registro.

Es necesario permanecer quieto y con los ojos cerrados durante el análisis porque cualquier movimiento puede alterar los resultados. El profesional a cargo solicitará cambiar el ritmo de la respiración o abrir los ojos y mirar hacia una luz centellante, en algunos casos el paciente deberá dormir. Dura aproximadamente una hora y se realiza generalmente sobre una camilla o en un sillón reclinado, en una posición cómoda.

Entre las indicaciones habituales de preparación previa se cuentan:

– Lavar el cabello la noche anterior y no agregar cremas o geles
– Evitar alimentos y bebidas que contengan cafeína durante las ocho horas previas
– En algunas ocasiones, cuando es necesario dormir durante el examen, se solicita recortar las horas de sueño la noche anterior
– En los casos en que el paciente toma determinados tipos de medicación, sufre epilepsia o convulsiones podrá recibir indicaciones específicas

La prueba no causa ninguna molestia ni dolor, los electrodos no producen sensación alguna. Se trata de un estudio seguro que no involucra riesgos para la salud, ni efectos secundarios.

 

Fuentes: University of Maryland Medical Center, Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, University of Virginia, Departamento de Electrónica de la Universidad de Alcalá

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