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La prueba de Papanicolaou o también llamada Pap, citología vaginal o frotis de pap, es un examen de las células que se recogen del cuello del útero, con el objetivo de detectar cambios anormales en dichas células que pueden resultar lesiones malignas o premalignas e indicar el desarrollo de cáncer. El mismo estudio permite detectar estados que nada tienen que ver con el cáncer, como infecciones o inflamación.

El Papanicolaou forma parte del control ginecológico de rutina indicado para todas las mujeres luego de que comienzan a mantener relaciones sexuales. Se realiza como medida preventiva ya que permite la detección precoz de tumores o de lesiones que los anteceden, de manera de lograr evitar el desarrollo o tratar con más efectividad el cáncer de cuello de útero, una enfermedad común entre las mujeres.

El estudio consiste en tomar una muestra de la secreción que cubre el cuello del útero, que contiene células que espontáneamente se descaman de ese tejido. Una vez tomada la muestra, se coloca en un vidrio que se envía al laboratorio donde un patólogo citólogo analizará las células en el microscopio y presentará un informe.

El Papanicolaou es una gran herramienta de prevención porque detecta las lesiones precursoras del cáncer de cuello de útero, sin embargo sus resultados no representan un diagnóstico definitivo. Es decir que si algo es detectado en esta primera instancia, luego deberá confirmarse el diagnóstico a través de otros estudios como la colposcopia y la biopsia. La mayoría de los casos de cáncer de cuello de útero se pueden prevenir si las mujeres realizan el Papanicolaou con regularidad.

Pero además, los resultados del Papanicolaou indican las características de la flora vaginal, si hay una infección y qué tipo de microorganismo la produce; detecta la presencia del virus del papiloma humano (HPV) y también señala los niveles de estrógenos y progesterona (hormonas) y si están en concordancia con el momento del ciclo menstrual en que fue tomada la muestra y con la edad de la mujer.

Se indica a todas las mujeres sexualmente activas y hasta los 70 años, generalmente se realiza una vez por año, pero el médico puede solicitarlo con mayor frecuencia en casos determinados.

Se recomienda no tener relaciones sexuales, no realizar duchas vaginales y no utilizar cremas u óvulos, durante las 48 horas previas a la toma de la muestra.

Es un examen que no conlleva ningún riesgo y que representa una molestia mínima para la mujer. Puede presentarse apenas un sangrado escaso luego de la toma de la muestra.


Fuentes: National Cancer Institute, Hospital Italiano, University of Maryland, Biblioteca Nacional de Medicina, OMS.

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