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La Resonancia magnética por imágenes (RMI) o Resonancia magnética nuclear (RMN)  es una prueba diagnóstica segura e indolora en la cual se utiliza un campo magnético y ondas de radio para obtener imágenes detalladas de los órganos y las estructuras del cuerpo. No hay radiación y ésta es una de las diferencias que tiene con la Tomografía computada (TC).

El equipo de resonancia magnética está conformado por un gran imán con forma de anillo que suele tener un túnel en el centro. Los pacientes se ubican en una camilla que se desliza hacia el interior del túnel. En algunos centros, estos aparatos son abiertos, es decir que tienen más espacio y son muy útiles para los pacientes claustrofóbicos, pediátricos o de gran talla (hasta 230 kg), eliminando la necesidad de la anestesia.

Durante el examen, las ondas de radio manipulan la posición magnética de los átomos del organismo, lo cual es detectado por una gran antena y es enviado a una computadora. La computadora realiza millones de cálculos que crean imágenes claras y en blanco y negro de cortes transversales del organismo. Estas imágenes se pueden convertir en fotos tridimensionales (3D) de la zona analizada.

Algunos exámenes de RMI requieren que el paciente trague un material de contraste o que se le suministre una inyección de contraste en el torrente sanguíneo. Es poco probable que el material utilizado cause efectos secundarios o una reacción alérgica, ya que no es iodado.

Este tipo de estudio se utiliza para detectar una variedad de afecciones, entre las que se encuentran los problemas cerebrales, de la médula espinal, el esqueleto, el tórax, los pulmones, el abdomen, la pelvis, las muñecas, las manos, los tobillos y los pies. Su capacidad para resaltar los contrastes en los tejidos blandos hace que resulte muy útil para descifrar problemas en las articulaciones, los cartílagos, los ligamentos y los tendones. También se puede usar para identificar infecciones y afecciones inflamatorias o para descartar problemas como tumores.

En algunos casos, proporciona imágenes claras de partes del cuerpo que no se pueden ver con tanta precisión con las radiografías, las tomografías computadas o las ecografías. Esto hace que sea una herramienta sumamente valiosa para diagnosticar problemas en los ojos, los oídos, el corazón y el sistema circulatorio.

Entre las contraindicaciones para someterse a una resonancia
magnética están:

– Si se tiene un implante de un dispositivo electrónico, como marcapasos, clips quirúrgicos, alguna válvula cardíaca artificial o implantes auditivos metálicos.
– Tener un objeto de metal que contenga hierro
–  Antecedentes de haber trabajado con metales
– Ser diabético y tomar hipoglucémicos orales
– Estar embarazada o amamantando.


Antes de realizarse el estudio, los pacientes deben seguir su rutina habitual, comer normalmente y tomar su medicación regular. Sólo en los casos donde se requiere anestesia general se debe tener ocho horas de ayuno y realizarse un electrocardiograma previo.

El médico radiólogo o el técnico es quien explica el procedimiento en el momento. El paciente debe quitarse cualquier objeto de metal como alhajas, relojes, hebillas para el cabello, anteojos, dentaduras postizas y elementos que contengan partes metálicas. También debe dejar fuera del recinto del resonador sus tarjetas de crédito, ya que se borraría la información magnética de las mismas.

Un técnico ubica al paciente en una camilla angosta, con los brazos a los costados del cuerpo, la cabeza en una almohadilla. La camilla se desliza y coloca al paciente dentro del tubo del equipo, a pesar de que el paciente no puede ver a nadie, es constantemente observado. Durante el estudio no se siente nada sólo se escucha una variedad de ruidos o zumbidos que son las ondas de radiofrecuencia que comienzan o se detienen periódicamente. Estos sonidos no son dañinos ni peligrosos. Generalmente se le entrega al paciente un dispositivo para activar una alarma en caso de que sienta alguna incomodidad o malestar que no le permita continuar dentro del equipo. En caso de interrumpir el examen por alguna razón, habrá que reiniciarlo desde el comienzo.

El médico radiólogo examina constantemente las imágenes para determinar su utilidad y calidad. Si es necesario se harán nuevas tomas. Las resonancias magnéticas suelen durar entre 20 y 90 minutos, según el tipo de estudio que se esté realizando. Finalizado el mismo, el paciente puede regresar a su casa.
 

Fuente: Sociedad Española de Neuroimagen, American College of Radiology (ACR), Fundación Nemours, Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.

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