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02 Feb 2026

Cáncer de pulmón: llegar antes es posible

Un estudio simple hoy permite detectar el cáncer de pulmón cuando todavía no da señales. Cómo funciona, a quiénes está dirigido y qué implica que la medicina logre adelantarse.

En medicina, llegar antes lo cambia todo. El cáncer de pulmón quizás sea el ejemplo más claro de lo que ocurre cuando no se logra: suele diagnosticarse cuando ya dio señales, la enfermedad avanzó y el margen de acción se achica. No sorprende, entonces, que esta enfermedad siga encabezando las estadísticas de mortalidad oncológica. Hay, sin embargo, una forma concreta de adelantarse: la tomografía de tórax de baja dosis, un estudio capaz de detectar tumores pulmonares en etapas iniciales, incluso nódulos de apenas 3 o 4 milímetros, invisibles para una radiografía. 

Pensado como método de screening para personas con mayor riesgo, su impacto en la supervivencia está demostrado. El problema es otro: fuera del consultorio, todavía se conoce muy poco. “Si hablo del screening de cáncer de mama, todo el mundo sabe que existe la mamografía; con el cáncer de pulmón eso todavía no sucede”, advierte el doctor Guillermo Puchulo, médico de la Sección de Cirugía Torácica del Hospital Universitario Austral, remarcando la urgencia de hacer visible una herramienta que puede cambiar el curso de la patología. 

Cáncer de pulmón: llegar antes es posible
La tomografía de tórax de baja dosis permite detectar tumores en el pulmón de apenas 3 o 4 milímetros, invisibles para una radiografía.

Qué muestra la evidencia

Grandes investigaciones internacionales —entre ellas, el ensayo clínico europeo NELSON— probaron que los programas de detección temprana con tomografía de baja dosis reducen la mortalidad por cáncer de pulmón en alrededor de un 20 %. Un logro notable para una enfermedad que históricamente se ha detectado en estadios avanzados, con las consabidas consecuencias en supervivencia. El estudio, en sí, es sumamente simple: ambulatorio, no invasivo, dura unos diez minutos y no requiere preparación previa. La diferencia con una tomografía convencional está en la dosis de radiación, significativamente menor; equivalente, dicho sea de paso a la de unas 15 radiografías de tórax. 

“Una tomografía estándar es como una cámara profesional con un flash muy potente: permite ver todo con muchísimo detalle. La tomografía de baja dosis, en cambio, es como sacar una foto con muy buena luz natural: la imagen sigue siendo nítida, pero con mucha menos exposición”, explica el especialista. En el pulmón, esa reducción no compromete la calidad diagnóstica: el tejido se visualiza muy bien incluso con dosis bajas.

Gracias a esa resolución, el estudio detecta nódulos cuando todavía se cuentan en milímetros. Para dimensionar la diferencia: una radiografía recién identifica lesiones cuando ya miden alrededor de 2 centímetros. Con la tomografía de tórax de baja dosis, hablamos de tumores de 3 a 4 milímetros. 

Cáncer de pulmón: llegar antes es posible
Se trata de un estudio ambulatorio, rápido y sin preparación previa que permite detectar lesiones antes de que la enfermedad se manifieste.

Un programa, no una tomografía aislada

En el Hospital Universitario Austral, el programa de screening con tomografía de tórax de baja dosis funciona desde hace años, alineado con las recomendaciones internacionales y con criterios consensuados a nivel nacional. “La tomografía existe desde hace tiempo; lo novedoso es usarla con este objetivo, de manera sistemática y dirigida”, aclara el doctor Puchulo.

En efecto, el screening no consiste en hacer una tomografía suelta. Forma parte de un programa estructurado, con criterios estandarizados de lectura e interpretación. Las imágenes se informan según el sistema Lung-RADS, que clasifica los nódulos de acuerdo con su probabilidad de malignidad y orienta la conducta a seguir: desde continuar con controles habituales hasta adelantar estudios o derivar a evaluación especializada.

Cuando el hallazgo lo amerita, el caso se discute en un ateneo interdisciplinario del que participan especialistas en Diagnóstico por Imágenes, Neumonología, Oncología y Cirugía Torácica. “La decisión nunca es automática”, subraya el experto. “Se analiza el caso y se define el mejor abordaje para cada paciente en particular”.

Además, el screening es un seguimiento en el tiempo. En quienes está indicada, la tomografía de tórax de baja dosis se realiza de manera anual, como ocurre con otros programas de detección temprana. Solo ante hallazgos específicos se acortan los intervalos o se avanza con estudios complementarios. La lógica es repetir, comparar, anticiparse.

Cáncer de pulmón: llegar antes es posible
Indicada en personas de 50 a 80 años con antecedente de tabaquismo, este estudio forma parte de un programa de screening anual.

A quiénes está dirigido y por qué razón

Los criterios actuales incluyen a personas de entre 50 y 80 años con antecedente de tabaquismo: al menos 20 paquetes-año, una medida que combina cantidad y tiempo de consumo, equivalente a haber fumado un paquete por día durante 20 años. Se incluye tanto a fumadores activos como a quienes dejaron de fumar en los últimos 15 años. 

¿Por qué motivo? La razón es biológica. El tabaco produce mutaciones adquiridas en el ADN de las células pulmonares, que se acumulan con el tiempo. “Las células normales nacen, se reproducen y mueren de manera programada”, cuenta el doctor Puchulo. “Una célula tumoral rompe esas reglas: evade los mecanismos de muerte celular y empieza a replicarse sin control”.

El organismo cuenta con sistemas de defensa que muchas veces logran eliminar esas células defectuosas. Pero cuando la agresión se repite durante años —como ocurre con el tabaquismo— esos mecanismos pueden fallar y el tumor desarrollarse. Por eso, dejar de fumar no elimina el riesgo de forma inmediata: el descenso es progresivo y lleva años. De allí que los exfumadores recientes sigan siendo candidatos al screening.

Cabe destacar que se trata de un programa de amplio alcance. Como beneficio adicional, el seguimiento favorece que muchos pacientes adhieran a conductas más saludables, en particular la cesación tabáquica, que asimismo contribuyen a reducir la mortalidad cardiovascular.

Cáncer de pulmón: llegar antes es posible
Especialistas estudian las imágenes con criterios estandarizados y evaluación interdisciplinaria.

Un escenario dinámico

“No es lo mismo encontrar un tumor cuando mide un centímetro que cuando ya tiene cuatro”, resume el doctor Puchulo. En esa diferencia se juega, muchas veces, la posibilidad de pronóstico auspicioso. Mientras tanto, los tratamientos del cáncer de pulmón han avanzado con rapidez en los últimos años. “La medicina molecular permitió identificar alteraciones genéticas específicas en los tumores y desarrollar terapias dirigidas cada vez más precisas”, brinda el especialista. Hoy se analizan múltiples genes en cada caso y, año tras año, aparecen nuevos blancos terapéuticos. Todo refuerza la misma idea: cuanto antes se detecta la enfermedad, más opciones existen.

Que la tomografía de tórax de baja dosis se incorpore al repertorio social de la prevención —como ocurrió con la mamografía o la colonoscopia— es, para el profesional, el próximo paso. La herramienta existe, la evidencia la respalda y el circuito está armado. Hacerla visible puede ser la diferencia entre llegar tarde y llegar a tiempo. El desafío que queda por delante no es técnico, sino cultural: que la detección temprana del cáncer de pulmón deje de ser un saber de especialistas y pase a formar parte de una conversación más amplia sobre prevención, riesgo y cuidado de la salud. 

 

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