
El diagnóstico de una enfermedad oncológica suele ser un momento de quiebre. Sin embargo, detrás de la precisión de los protocolos médicos, existe un territorio cotidiano lleno de vacilaciones que muchas veces se quedan en el umbral de la consulta: miedos sobre la alimentación, dudas sobre el ejercicio físico, inquietudes vinculadas al cuidado de la piel, interrogantes sobre cómo reorganizar aspectos de la rutina, entre muchos otros signos de pregunta. Para dar respuestas a ese terreno menos visible, nació Proyecto Alas, una iniciativa comunitaria del Hospital Universitario Austral destinada a pacientes oncológicos y ostomizados, que propone extender el acompañamiento más allá del consultorio a través de encuentros mensuales con profesionales. Se trata, en definitiva, de brindar la información y el sostén necesarios para que el diagnóstico no sea un ancla, sino el punto de partida: transformar la incertidumbre en seguridad, dándoles alas para transitar cada paso del proceso con herramientas y fortaleza.
La impulsora del proyecto fue Mónica Zittermann, quien fue paciente de la institución y voluntaria de la iniciativa. Después de años de tratamiento —y de haber atravesado una ostomía—, identificó una necesidad clara: la falta de ámbitos donde plantear dudas del día a día que, por pudor o desconcierto, no llegan a formularse en el consultorio. “Cuando a uno le dicen la palabra cáncer, muchas veces la recibe como una sentencia de muerte. Y en ese momento aparecen una cantidad de preguntas que no siempre encuentran dónde ser dichas”. Con esa experiencia, nació esta idea, que presentó al Hospital y puso en marcha en marzo de 2024 junto al Servicio de Oncología Clínica y Enfermería. “Un espacio fundamental, realmente necesario”, dice hoy día, “donde podamos volcar nuestras inquietudes y nuestros miedos”.

El objetivo es, justamente, ampliar la mirada sobre el cuidado. “Muchas veces el paciente cree que sus preguntas son menores y no las hace”, señala el doctor Guillermo Córdoba, médico del Servicio de Oncología Clínica e integrante del equipo coordinador de Proyecto Alas. Pero esas dudas —qué alimentos conviene evitar durante el tratamiento, qué clase de ejercicio físico es conveniente, qué crema o jabón usar, cómo cuidar un acceso venoso implantable, cómo viajar con una ostomía, etcétera— tienen un impacto enorme en su bienestar. “Un diagnóstico oncológico es un desafío físico, sí, pero también emocional, social y diario”, advierte. “Por eso, este espacio de apoyo integral está enfocado en las necesidades que hacen a la calidad de vida tanto del paciente como de su familia”.
Zittermann recordó, por ejemplo, el caso de una paciente que, tras una charla de dermatología, incorporó el uso de un protector solar específico recomendado por la especialista y observó una mejora significativa en sus controles posteriores. Como esa, abundan las situaciones en las que una orientación aparentemente menor puede traducirse en un cambio concreto positivo.
El programa funciona el último miércoles de cada mes en modalidad híbrida (presencial y virtual). En los encuentros participan especialistas invitados para profundizar en diversos ejes temáticos, que van desde nutrición, actividad física y dermatología hasta cuidados del suelo pélvico, manejo de ostomías o acompañamiento psicológico. Los contenidos se nutren de las inquietudes de los participantes. Al cierre de cada charla, el equipo releva nuevas necesidades; de ese intercambio surgen futuros tópicos a abordar. “Es un proyecto pensado desde lo que realmente necesitan los pacientes”, resume Zittermann, quien asimismo destaca “la colaboración invaluable de Catalina Terán —del Departamento de Calidad y Seguridad del paciente— y de Joan Manuel González Guevara —coordinador de Enfermería del Hospital de Día de adultos y áreas ambulatorias—, parte del equipo de Alas”.
Tras la exposición profesional, se abre una tertulia entre pacientes coordinada por Mónica y acompañada por la Lic. Daniela Berdinelli, psicooncóloga del equipo. Allí el diálogo entre pares funciona como una red de contención donde la experiencia compartida se vuelve fuente de orientación, alivio y aprendizaje práctico: se intercambian estrategias y aprendizajes entre quienes atraviesan procesos similares. “La gente necesita hablar con quienes pasamos por lo mismo”, afirma la voluntaria, asimismo licenciada en Trabajo Social.

El proyecto también contempla a los familiares, cuyo rol —para el equipo— es inseparable del proceso terapéutico. “El familiar también necesita un lugar donde conversar. Acompaña, sostiene y muchas veces también se agota emocionalmente”, plantea Zittermann. Por eso, parte del acompañamiento incluye espacios específicos para abordar el impacto que la enfermedad tiene sobre quienes cuidan.
Abierto tanto a pacientes del Hospital como a personas de la comunidad, Proyecto Alas parte de una certeza construida desde la experiencia: que atravesar una enfermedad oncológica es distinto cuando las dudas encuentran respuesta, los temores pueden nombrarse y quienes recorren el mismo camino dejan de ser extraños para convertirse en respaldo y compañía.

Información útil
Proyecto Alas se realiza el último miércoles de cada mes y está abierto a toda la comunidad. La información actualizada de cada encuentro —incluidos horario, ubicación dentro del Hospital y acceso a la modalidad híbrida— se difunde mediante flyers informativos disponibles en el Hospital de Día.
Si te interesa ser parte de los encuentros, podés inscribirte a través de este formulario.
11/05/2026
Con el corazón apretado despedimos a Mónica Zitterman, una persona valiosísima que transformó su camino en el Austral en un refugio para otros. Ideadora del Proyecto Alas, su prioridad fue siempre la comunidad y el apoyo mutuo; seguiremos adelante con su misma entrega, honrando su vida con el cariño que ella siempre dio.