
En el Hospital Universitario Austral se realizó la segunda edición de “Unidos por la inclusión”, un encuentro que reunió a 40 familias con hijos con síndrome de Down, desde los 12 meses hasta los 30 años.
La jornada, que tuvo lugar el viernes 27 de marzo, comenzó con un espacio de presentación y encuentro, donde las familias se organizaron en grupos según la edad de sus hijos. Este primer momento permitió compartir experiencias, inquietudes y aprendizajes, generando un clima de cercanía y confianza.
El eje de este año fue el valor de estar más cerca, de encontrarse con otros que transitan un camino similar. Como surgió en los intercambios, estos espacios permiten acompañarse, fortalecerse y seguir adelante con más impulso.
“Estos encuentros son muy valiosos: nos permiten estar más cerca, sentirnos acompañados y compartir cada etapa y cada desafío en el camino de nuestros hijos”, compartió Roberta, mamá de Juanchi e integrante del grupo Amigos Síndrome de Down Pilar.

El encuentro contó con el acompañamiento del Dr. Fernando Burgos, coordinador de la Clínica de Síndrome de Down, y con la participación de Mariana Domenech, puericultora del Hospital, en la organización y difusión.
Además, se sumaron distintas organizaciones que trabajan activamente por la inclusión, quienes compartieron sus experiencias y recorridos:
Estos espacios enriquecieron el encuentro, aportando miradas y herramientas concretas para seguir promoviendo la inclusión social, educativa y laboral.
“El verdadero valor de la medicina no se construye solamente en el consultorio, sino también en estos encuentros donde las familias, los niños, los adolescentes y los adultos con síndrome de Down nos enseñan el valor del acompañamiento”, expresó el Dr. Fernando Burgos, quien desde hace más de 23 años coordina esta clínica en el Hospital.
Durante la jornada también se abordaron temas como la autonomía y la posibilidad real de lograr mayor independencia, poniendo en el centro el desafío de seguir derribando barreras.

Las familias destacaron que estos encuentros son profundamente enriquecedores: brindan fuerza, esperanza y la posibilidad de sentirse acompañadas.
Porque cuando familias, profesionales y comunidad trabajan unidos, la inclusión deja de ser una idea para convertirse en una realidad posible.