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Descripción


Es una enfermedad respiratoria contagiosa, causada por los virus de influenza que se transmiten principalmente de persona a persona cuando alguien con gripe tose o estornuda. Algunas veces, las personas pueden contagiarse al tocar algo que tiene el virus de la gripe y luego tocarse la boca o la nariz.

Se confunde a menudo con el resfriado común, pero los síntomas de la gripe suelen ser mucho más fuertes que los típicos estornudos y la nariz tapada de un resfrío. Las personas que tienen la gripe pueden contagiarla desde el día antes de empezar a sentirse enfermas y hasta que sus síntomas desaparecen Generalmente, en los adultos la enfermedad dura 7 días, pero en los bebés, puede extenderse hasta dos semanas.

La enfermedad puede variar de leve a grave e incluso provocar la muerte en ciertos casos. La mejor manera de prevenirla es vacunándose todos los años.


Síntomas:

– Fiebre alta (más de 38º C) que por lo regular dura 1 ó 2 días, pero puede durar hasta 5 días.
– Dolores en el cuerpo
– Escalofríos
– Mareos
– Rubefacción de la cara
– Dolor de cabeza
– Falta de energía
– Náuseas
– Vómitos
En algún punto entre el segundo y el cuarto día de la enfermedad, los síntomas de “todo el cuerpo” comienzan a desaparecer y los respiratorios empiezan a incrementarse.
El más sobresaliente de los síntomas respiratorios generalmente es una tos seca. La mayoría de las personas también padece dolor de garganta y de cabeza. Son comunes la secreción nasal (rinorrea) y los estornudos.
Estos síntomas (a excepción de la tos) por lo regular desaparecen al cabo de 4 a 7 días. A veces, la fiebre regresa. La tos y el cansancio generalmente duran semanas después de terminada la enfermedad.
Otros síntomas:
– Inapetencia
– Rigidez y dolores musculares
– Congestión nasal
– Dificultad para respirar
– Sudoración
Complicaciones
Entre las complicaciones de la gripe se cuentan la neumonía bacteriana, infecciones del oído, sinusitis, deshidratación y empeoramiento de enfermedades crónicas, tales como la insuficiencia cardíaca congestiva, el asma y la diabetes.

Prevención y Tratamiento:

Para prevenir la gripe es importante vacunarse anualmente. Además, otras medidas incluyen:

– Ventilar los ambientes.
– En caso de tos o estornudo, cubrirse boca y nariz con el codo o con un pañuelo descartable. Tirar los pañuelos descartables a la basura después de usarlos.
– Lavarse las manos con frecuencia con agua y jabón o con un producto a base de alcohol.
– Practicar hábitos de higiene.
– Evitar el contacto directo con personas enfermas.
– La utilización de barbijo sólo es necesario en personas infectadas, que deban movilizarse por razones de fuerza mayor. Si no está infectado no es necesario utilizar barbijo.
– Limpiar y desinfectar con frecuencia las superficies como perillas de puertas, mesas y botones de ascensores. Lo mismo con los juguetes de los niños.

El tratamiento consiste en el manejo sintomático con antipiréticos como paracetamol y antitusivos. La gripe tiene indicación de tratamiento con antivirales en todos los casos que existan complicaciones derivadas de la influenza. Se ha demostrado que el uso precoz de los medicamentos, dentro de las primeras 48 hrs de iniciados los síntomas, reduce el tiempo de evolución de la enfermedad.


Gripe A (H1N1)

La gripe A (H1N1) surgida en 2009, está causada por una variante del Influenzavirus A de origen porcino (subtipo H1N1).
Se transmite tan fácilmente como la gripe estacional normal y se puede contagiar a otras personas por exposición a las gotículas infectadas expulsadas al toser o estornudar, que pueden ser inhaladas o contaminar manos y superficies.

En general los síntomas son similares a los de la gripe estacional (fiebre mayor a 38º C, tos frecuente e intensa, dolor de cabeza, malestar general, dificultad para respirar, dolor de garganta, congestión nasal, dolores musculares y articulares, y falta de apetito) pero las manifestaciones clínicas son muy variables. La gravedad de la enfermedad varía entre una sintomatología muy leve y un cuadro grave que puede conducir a la muerte.

La mayoría de quienes contraen el virus sufren la forma más leve y se recuperan sin necesidad de tratamiento antiviral o atención médica. Entre los casos de mayor gravedad, más de la mitad de los hospitalizados padece algún problema de salud o tiene el sistema inmunitario debilitado.

Para prevenir la transmisión, las personas enfermas deben cubrirse la boca y la nariz al toser o estornudar, quedarse en casa mientras se encuentren mal, lavarse las manos regularmente y mantenerse a cierta distancia de las personas sanas en la medida de lo posible.
El otoño-invierno es la etapa de mayor riesgo para las enfermedades respiratorias. Las medidas generales de prevención y tratamiento son muy similares al de la gripe estacional. Actualmente existe una vacuna contra el virus de la influenza A (H1N1).

 

Fuente: Organización Mundial de la Salud, Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y Ministerio de Salud de la Nación.


 

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