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Qué es

La endometriosis es una enfermedad inflamatoria crónica, recidivante —es decir, que puede reaparecer tras períodos de mejoría— y dependiente de estrógenos. Se caracteriza por la presencia de tejido similar al endometrio fuera de la cavidad uterina, principalmente en el peritoneo pélvico y los ovarios; también en el recto y la vejiga, y en casos poco frecuentes en el tórax. Ese tejido se comporta de manera cíclica, provocando inflamación local, fibrosis y adherencias, lo que puede generar dolor y/o trastornos reproductivos.

A diferencia de la dismenorrea primaria (dolor menstrual habitual), el dolor por endometriosis suele ser más intenso y progresivo, responde con menor eficacia a los analgésicos, puede acompañarse de dispareunia y de molestias digestivas o urinarias. En muchos casos tiene impacto funcional, como ausentismo y limitación de actividades cotidianas.

 

 

Frecuencia, edades de aparición y factores de riesgo

Se estima que la endometriosis afecta aproximadamente al 10% de las personas en edad reproductiva, lo que equivale a 190 millones de mujeres en todo el mundo. En Argentina, aunque no existe un registro nacional, las cifras son similares a las internacionales. 

La enfermedad suele comenzar en la adolescencia o en la tercera década de vida, aunque los síntomas pueden preceder al diagnóstico. Casi la mitad de las pacientes con infertilidad presentan endometriosis.

Entre los factores de riesgo conocidos se incluyen los antecedentes familiares, la menarca temprana, los ciclos menstruales cortos y la nuliparidad (es decir, no haber parido).

La endometriosis no está relacionada con la higiene, los productos menstruales ni con factores psicológicos.

 

Síntomas

El dolor pélvico es el síntoma más característico, aunque su presentación varía. Puede ser cíclico (más intenso durante la menstruación) o continuo, y suele empeorar con la dispareunia, al defecar o al orinar, especialmente durante el período. Puede acompañarse de fatiga, síntomas digestivos o neuropáticos.

La intensidad del dolor no se correlaciona necesariamente con la extensión de la enfermedad: lesiones mínimas pueden causar dolor severo y viceversa. En algunos casos puede ser incapacitante, afectar la vida laboral o escolar y deteriorar la calidad de vida.

Las principales señales de alarma de endometriosis son:

  • Dolor menstrual severo o progresivo que limita las actividades diarias.
  • Dolor pélvico persistente fuera del ciclo menstrual.
  • Dispareunia profunda.
  • Dolor intenso al evacuar o al orinar durante la menstruación.
  • Sangrados menstruales anómalos acompañados de dolor.
  • Infertilidad sin causa aparente.

En adolescentes, ninguna dismenorrea invalidante debe considerarse normal: todo dolor que no mejore con tratamiento merece evaluación médica.

 

Causas

La endometriosis tiene un origen multifactorial. Entre las teorías más aceptadas se encuentra la menstruación retrógrada, por la cual parte del flujo menstrual —con células endometriales— viaja hacia la cavidad abdominal y se implanta en otros tejidos

También intervienen alteraciones inmunológicas, factores genéticos y mecanismos epigenéticos y ambientales que modulan la respuesta hormonal e inflamatoria.

Esta complejidad explica por qué no existe una cura definitiva, y por qué aún faltan biomarcadores diagnósticos validados y una comprensión completa de los procesos de implantación y “memoria inflamatoria”.

 

Diagnóstico

El diagnóstico suele demorarse entre 4 y 8 años desde el inicio de los síntomas. Entre las causas de esta demora se encuentran la normalización social del dolor menstrual, la variabilidad clínica, la ausencia de biomarcadores confiables y la dependencia de la laparoscopía como método confirmatorio.

El proceso diagnóstico comienza con una historia clínica detallada y un examen físico ginecológico orientado a detectar dolor o nódulos pélvicos. En adolescentes se utilizan estudios por imágenes.

Entre los estudios complementarios, se encuentran:

  • Ecografía transvaginal: primera línea, útil para detectar endometriomas y lesiones profundas.
  • Resonancia magnética (RM): para mapeo preoperatorio o sospecha de compromiso intestinal o ureteral.
  • Marcadores séricos (CA-125): baja especificidad, no recomendados de rutina.
  • Laparoscopía con biopsia: diagnóstico histológico y tratamiento simultáneo.

La endometriosis puede confundirse con otras causas de dolor pélvico crónico, como síndrome de intestino irritable, adenomiosis, miomas uterinos o cistitis intersticial. La historia clínica dirigida, la relación de los síntomas con la menstruación, la presencia de dispareunia o dolor al evacuar y los estudios por imágenes realizados por profesionales entrenados permiten diferenciarla.

Las guías actuales aceptan que el diagnóstico puede realizarse sin cirugía, basándose en la clínica y la imagen. Las clasificaciones rASRM y ENZIAN ayudan a documentar la extensión de la enfermedad, aunque no predicen la intensidad del dolor.

 

Tratamiento

El tratamiento de la endometriosis se define según la edad, los síntomas, el deseo reproductivo y la localización de las lesiones. 

El tratamiento médico incluye antiinflamatorios no esteroides (AINEs), anticonceptivos combinados en uso continuo, progestágenos (como dienogest o dispositivos con levonorgestrel) y moduladores hormonales (agonistas o antagonistas de GnRH). En casos seleccionados se usan inhibidores de aromatasa. Estos tratamientos mejoran los síntomas mientras se mantienen, aunque pueden reaparecer al suspenderlos.

El tratamiento quirúrgico está indicado en casos de dolor refractario, compromiso de órganos o deseo de embarazo. Se realiza por laparoscopía, con exéresis completa de los implantes y restauración anatómica.

La endometriosis profunda requiere equipos multidisciplinarios con coloproctólogos y urólogos. El objetivo es aliviar el dolor, restaurar la anatomía y preservar la fertilidad. En el Hospital Universitario Austral se prioriza la protección de la reserva ovárica, utilizando tecnologías de plasma de argón y láser, que minimizan el daño ovárico. El éxito depende de un equipo entrenado en centros de alta complejidad.

Recurrencias y seguimiento

La endometriosis es una enfermedad recurrente. Las recurrencias de los endometriomas oscilan entre 20–30% a los 2–5 años, y las totales entre 30–50% a los 3–5 años.

Para reducirlas se recomienda exéresis completa, tratamiento hormonal postoperatorio y seguimiento clínico periódico. El control suele hacerse cada 3 meses tras el tratamiento y luego cada 6–12 meses si la evolución es estable.

Prevención y autocuidado

No existe una medida preventiva comprobada. La supresión ovulatoria o menstrual —por ejemplo, mediante anticoncepción hormonal— puede reducir el riesgo, aunque sin garantizar protección.

Aún así, ciertas estrategias de autocuidado son recomendables:

  • Ejercicio regular: mejora el dolor y la calidad de vida.
  • Fisioterapia del suelo pélvico: útil ante componente muscular.
  • Acompañamiento psicológico: especialmente con terapia cognitivo-conductual (TCC), que ayuda a afrontar el dolor crónico.

Las dietas sin evidencia o suplementos no deben sustituir el tratamiento médico.

En Argentina, grupos de pacientes y la Sociedad Argentina de Endometriosis (SAE) impulsan la creación de una Ley Nacional de Endometriosis, que promueva capacitación profesional y cobertura adecuada.

Pronóstico y evolución a largo plazo

El pronóstico depende de la severidad de las lesiones, la respuesta al tratamiento y el deseo reproductivo.

Muchos casos mejoran tras la menopausia por la disminución de estrógenos, aunque algunas pacientes mantienen síntomas por daño estructural o mecanismos de dolor central.

Con un abordaje multidisciplinario y seguimiento sostenido, la mayoría logra controlar el dolor y mantener una buena calidad de vida.

Investigación y futuro

Las líneas de investigación actuales están orientadas hacia biomarcadores diagnósticos, nuevos fármacos hormonales, y el uso de inteligencia artificial para personalizar tratamientos. También se requieren políticas públicas que reduzcan la demora diagnóstica y garanticen el acceso a centros especializados y apoyo psicosocial.

La Unidad de Endometriosis del Hospital Universitario Austral

El Hospital Universitario Austral creó la primera unidad multidisciplinaria especializada en endometriosis del país, para ofrecer un diagnóstico preciso y tratamiento integral en el menor tiempo posible

Reúne un equipo de ginecólogos, cirujanos, coloproctólogos, kinesiólogas del suelo pélvico, nutricionistas y especialistas en imágenes, que trabajan de forma coordinada para brindar una atención eficiente, segura y centrada en la paciente.

La unidad ofrece consultas presenciales y a distancia, permitiendo iniciar la evaluación médica y coordinar estudios sin necesidad de traslados prolongados. Las pacientes que viven lejos pueden concentrar su atención en un único viaje. 

Con tecnología de vanguardia (plasma de argón y láser) y amplia experiencia en cirugías de endometriosis profunda, el Hospital Austral se consolida como centro de referencia nacional en el abordaje integral de esta enfermedad.

Cuándo consultar al médico

Debe consultarse ante dolor menstrual intenso o progresivo, dolor pélvico persistente, dispareunia, sangrados acompañados de dolor o dificultad para lograr embarazo. El diagnóstico y tratamiento tempranos permiten aliviar los síntomas y prevenir complicaciones.

 

Solicitá un turno con nuestros especialistas en la Unidad de Endometriosis del Hospital Universitario Austral. Un diagnóstico preciso y un abordaje integral pueden mejorar significativamente tu calidad de vida.

 

Información elaborada por el Hospital Universitario Austral, con la colaboración y supervisión del Dr. Gustavo Rebagliati, director de la Unidad de Endometriosis.

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