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La potencialidad de las células madre de la placenta

Hace pocos días se dieron a conocer en la revista Cytotherapy de la Sociedad Internacional de Terapia Celular, los resultados de una investigación realizada por el grupo de Medicina Regenerativa del Instituto de Investigación del Hospital 12 de Octubre de Madrid, en España.

La investigación demostró que utilizando células madre adultas de placenta pueden se pueden obtener -mediante un proceso de transformación- células del hígado, posibilitándose así la regeneración de este órgano cuando se encuentra lesionado.

El trabajo sostiene que las células madre mesenquimales de placenta -que dan lugar a diferentes tipos de tejido- pueden llegar a transformarse en hepatocitos (nombre que reciben las células del hígado), aunque en determinadas condiciones.

Ocurre que el cultivo in vitro de estas células madre, en un medio con proteínas presentes de forma natural en el hígado, permite que puedan convertirse en hepatocitos y formar una estructura conocida como hepatosfera, que es semejante a un pequeño hígado de apenas medio centímetro de grosor. Esta hepatosfera tiene la actividad propia del hígado, ya que produce albúmina, una proteína que permite la distribución correcta de los líquidos corporales en el organismo.

Frente a este hallazgo, el Dr. Guillermo Daniel Mazzolini Rizzo, médico del staff de Hepatología y Trasplante Hepático e integrante de la Unidad de Investigación Clínica del Hospital Universitario Austral (HUA) afirmó: “Lo que se está realizando es la generación de un tipo de células parecidas a los hepatocitos, que tienen la capacidad de producir ciertas proteínas como la albúmina. Sin embargo, hay que aclarar que éstas no pueden regenerar el órgano, pese a que de por si el hígado posee una increíble capacidad de regeneración”.

Por ejemplo, detalló el especialista, si se le quita a una persona sana el 60% del hígado, el mismo órgano es capaz de regenerarse hasta llegar nuevamente al 100% en sólo semanas sin que ello repercuta en lo más mínimo en sus funciones vitales.

Gracias a esta capacidad en los últimos años se desarrolló mucho la donación de una parte del hígado (operación denominada trasplante de donante vivo), en el marco de la cual se dona usualmente el lóbulo derecho, para que una persona con una enfermedad hepática terminal pueda vivir con esa parte del hígado.

“Otro excelente ejemplo de regeneración por parte del órgano la vemos cuando se realiza la extirpación de uno o varios tumores del hígado, situación que obliga al médico a extraer una cantidad considerable para dejarlo libre de tumor”, consignó Mazzolini, haciendo hincapié en que el hígado no puede regenerarse cuando está enfermo, por ejemplo, con cirrosis dado que ésta en es una patología en la cual el hígado se ve reemplazado en gran medida por tejido de cicatrización que compromete sus funciones.

En cuanto a la cuestión puntual planteada por el estudio, el especialista destacó que “si bien se vienen realizando muchos avances, los esfuerzos de la medicina regenerativa utilizando células madre aún no han permitido encontrar un tratamiento que pueda aplicarse a los pacientes en la clínica. Por ejemplo, el uso de células madre de tipo mesenquimal ha demostrado experimentalmente capacidad para frenar la fibrosis hepática e, inclusive, estimular la regeneración del hígado. Éstas células pueden obtenerse de muchas fuentes: medula ósea, piel, tejido graso y cordón umbilical, entre otras”.

Las últimas presentan algunas ventajas sobre otras fuentes de células mesenquimales pues son fácilmente extraíbles de un material que habitualmente se desecha. Además, tienen mayor capacidad de replicarse, en comparación con las otras, y al parecer una mayor plasticidad.

“En nuestro grupo trabajamos desde hace algunos años de manera experimental (pre-clínica) con células madre de tipo mesenquimal derivadas de la placenta, para emplearlas como transportadoras de genes que estimulan la regeneración del hígado y que además limitan el grado de fibrosis en éste órgano. Es decir que no se las trabaja para generar hepatocitos”, comentó el Dr. Mazzolini respecto al trabajo realizado en el HUA.

“Otra estrategia que se emplea con estas células –agregó- es la de cultivarlas fuera del paciente con factores que hagan que se transformen en células muy parecidas a los hepatocitos. Para ello se emplean distintos factores de crecimiento. Así, pueden producir albumina y otras proteínas que son características y exclusivas de las células hepáticas, y por ende en algún momento pueden suplantar o complementar la función del hígado que resulta insuficiente”.

En cuanto a las contraindicaciones, el Dr. refirió que lo más importante es trabajar sobre el potencial de generar tumores que pueden tener estas células placentarias. “Si bien esta complicación no se ha observado, siempre existe esta posibilidad”. De acuerdo con los responsables de la investigación realizada en España, éste hallazgo “permitirá en un futuro mejorar las condiciones de pacientes ya trasplantados, tanto como la de aquellos que permanecen en lista de espera”.

Para el Dr. Guillermo Mazzolini Rizzo, “por el momento no existe suficiente evidencia científica como para pensar que será posible en un futuro cercano emplear células madre para la regeneración del hígado. A pesar de los grandes avances que se han generado y de la evidencia experimental que existe, el trasplante sigue siendo la única solución médica cuando nos enfrentamos con pacientes con cirrosis en sus estadios terminales o muy avanzados. Sin embargo, es posible pensar que con el correr de los años esto sí será factible. ¿Como?, mediante la realización de estudios clínicos bien diseñados y que sean fruto de un trabajo multidisciplinario”.

Contacto:
*Dr. Guillermo Daniel Mazzolini Rizzo
Médico del staff de Hepatología y Trasplante Hepático
Médico de la Unidad de Investigación Clínica
Hospital Universitario Austral
GMAZZOLI@cas.austral.edu.ar

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