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¿Qué es la hernia hiatal?

La hernia hiatal, también llamada hernia de hiato, es una anomalía generalmente adquirida, en la cual una parte del estómago asciende o “sube” hacia el tórax, a través de un orificio (llamado hiato esofágico) ubicado en el diafragma.

Si bien no se conocen con exactitud las causas que la producen, se sabe que podría deberse a un debilitamiento o alteración en el desarrollo del diafragma; más allá de que hay algunos factores que podrían predisponer su desarrollo.

Entre éstos, tal como señaló la Dra. Paola Cáceres, médica del staff de gastroenterología del Hospital Universitario Austral (HUA) se cuentan “el envejecimiento, el tabaquismo, la obesidad, el embarazo, los vómitos a repetición, la tos frecuente y la constipación crónica”.

En cuanto a la incidencia ésta se desconoce, ya que la mayoría de los pacientes son asintomáticos y sólo un 20 o 30% presenta síntomas, generalmente provocados por la asociación entre la hernia y el reflujo gastroesofágico, más allá de que no existe una clara relación entre la intensidad de éste y el tamaño de la hernia.

Lo que sí se sabe es que la hernia afecta aproximadamente al 10% de la población general, presentándose por lo general entre la cuarta y sexta década de vida.

“En cuanto a los lugares la hernia se ha descripto más frecuentemente en países occidentales (hasta 50 o 100 veces más que en el continente asiático y africano), probablemente porque se trata de una patología secundaria a la dieta pobre en fibras y ricas en grasas. Por su parte, no hay de diferencia entre sexos, aunque la hernia paraesofágica es más frecuente en mujeres”, agregó la Dra. Cáceres.

“Ésta última es uno de los 3 tipos de hernias que existen. La primera es la hernia por deslizamiento o tipo I, que representa el 90% de las hernias hiatales. Tiene connotación clínica por su coincidencia con el reflujo gastro-esofágico, y ‘entra y sale´ del tórax con los cambios de la presión intratorácica y abdominal. Por otro lado, está la hernia paraesofágica o tipo II, en la cual la unión esófago-gástrica se mantiene en posición normal (debajo del diafragma), pero parte del estómago (generalmente el fondo gástrico) se desliza hacia el tórax a través de hiato esofágico, a un lado del esófago. Por último en la hernia mixta o tipo III quien la padece sufre un desplazamiento superior (tanto de la unión esófago-gástrica como del fondo)”, sumó la especialista.

Síntomas y abordaje

La sintomatología típica producida por una hernia hiatal en general está compuesta por pirosis (ardor retroesternal), regurgitación, eructos y dolor retroesternal que puede semejarse el coronario, debido a que el esófago comparte fibras sensitivas con el corazón, por lo que las afecciones del mismo pueden manifestarse como dolor precordial o en la boca del estómago, y así confundirse con un episodio coronario.

En este sentido, se sabe que la patología del esófago es responsable de aproximadamente la mitad de los casos de dolor precordial (no isquémico), siendo la enfermedad por reflujo gastroesofágico, la causa más frecuente, seguida de los trastornos motores de esófago.

“Los pacientes también pueden presentar síntomas atípicos como tos, disfonía, laringitis a repetición y neumonías aspirativas. Todo esto nos lleva a afirmar que es conveniente consultar al gastroenterólogo en presencia tanto de síntomas típicos como atípicos, así como también en pacientes con diagnóstico de hernia hiatal y empeoramiento de la sintomatología, o que no mejoran con el tratamiento habitual y presentan nuevos síntomas. También en pacientes con dolor torácico, en quienes se descartó patología coronaria”, refirió la Dra. Paola Cáceres.

En cuanto al diagnóstico, éste siempre comienza con el interrogatorio, aunque también puede diagnosticarse incidentalmente al realizar una radiografía de tórax. Sin embargo, los estudios que definitivamente certificarán el diagnóstico son la seriada esófago-gastro-duodenal con doble contraste y la endoscopía digestiva alta.

“También hay otros estudios como la manometría esofágica y la PHmetría que no son útiles para el diagnóstico de la hernia, pero sí lo son para el estudio del reflujo asociado”, completó la especialista.

Por último, al ser consultada sobre los tratamientos, la Dra. Paola Cáceres comentó que el principal objetivo es aliviar los síntomas –los de la hernia hiatal, que son susceptibles al manejo médico, son aquellos asociados al reflujo- más allá de ciertas medidas que son vitales para todos.

Entre éstas se cuentan evitar el tabaquismo y el sobrepeso, desestimar los antiinflamatorios no esteroides –y averiguar sobre fármacos que tomados con asiduidad puedan empeorar los síntomas- evitar alimentos copiosos y ricos en grasas, realizar comidas frecuentes y de pequeños volúmenes (especialmente previo a acostarse),  aumentar la ingesta de fibras y no usar irritantes gástricos (grasas, mentas, chocolates, alcohol, tabaco, cítricos), practicar ejercicio regularmente aunque no intenso (por 30 minutos o más), y cumplir con la higiene postural Es decir, acostarse 2 horas después de las comidas, recostarse sobre el lado izquierdo y levantar la cabecera de la cama.

Por su parte, el tratamiento farmacológico tiene como objetivo facilitar el vaciamiento del ácido que llega al esófago distal (proquinéticos), disminuir la concentración de ácido en el estómago (por IBP) y proteger la mucosa (sucralfato).

Por último, en algunos casos muy específicos y siempre dependiendo de la indicación médica, puede recurrirse a la opción quirúrgica.

Contacto:
*Dra. Paola Cáceres
Médica del staff de gastroenterología
Hospital Universitario Austral
PCACERES@cas.austral.edu.ar

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