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El estrés de los padres, un factor de riesgo para los niños

A menudo se dice que los chicos son como “esponjas” que absorben mucho de lo que pasa alrededor de ellos y que por eso, por ejemplo, aprenden todo tan rápidamente.

Sin embargo, esta capacidad de “tomar” todo aquello que los rodea, quizás no es tan positiva. A esto apunta una reciente investigación según la cual los niños expuestos al estrés de sus padres, a la violencia doméstica y a padres deprimidos o ansiosos son más propensos a padecer retrasos en el desarrollo de las habilidades lingüísticas, motoras y sociales.

Aunque no está claro que estos problemas sean la causa por la cual niños que viven estas situaciones no alcancen los hitos del desarrollo tan rápidamente como otros, sí es posible que exista una conexión directa.

“Sabemos que la violencia familiar y el estrés psicológico de los padres afecta a niños de todas las edades. Por eso es importante abordar ese factor de riesgo, ya que puede comprometer el desarrollo”, expuso la Dra. Amy Lewis Gilbert, profesora asistente de pediatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Indiana y líder del estudio, que forma parte de la reciente edición de la revista Pediatrics.

Para averiguar exactamente cómo estos y otros factores afectan a los niños y cómo por ende pueden provocar una crianza dura y negativa, falta de afecto por parte de los padres y en definitiva falta de apoyo para el aprendizaje, los investigadores observaron a 17 mil niños menores de 6 años que fueron tratados en cuatro clínicas pediátricas de Indianápolis entre 2004 y 2013. Los padres de estos chicos debieron responder encuestas.

Palabra autorizada
Tomando como punto de partida esta investigación, quisimos conocer la opinión de un especialista del Hospital Universitario Austral (HUA), para lo cual consultamos al Dr. Fernando Burgos, jefe de la Sección Ambulatoria de Pediatría.

“Cuando los niños son testigos de la violencia y el maltrato familiar, su salud y su desarrollo neurológico y psíquico puede verse comprometido. Lo mismo ocurre con los hijos de padres deprimidos o ansiosos que son más propensos a tener retrasos en el desarrollo de las habilidades lingüísticas, motoras y sociales, sobre todo porque estos estados de disfunción psíquica llevan a la violencia familiar en sus distintas formas: física, verbal o indiferencia”.

Inclusive, UNICEF señala que presenciar o escuchar situaciones de violencia, aunque los chicos no sean receptores directos, provoca efectos psicológicos negativos porque se encuentran padeciendo violencia psicológica, que es una forma de maltrato infantil, sin descartar que muchas veces son víctimas también de la violencia física.

“La consecuencia de esto –continuó Burgos- es que los chicos crecen pensando que la violencia es una pauta normal de las relaciones entre adultos, y por ende constituyen su personalidad en función de esto e interiorizan los roles de maltratador o maltratada”.
Por otro lado, el especialista comentó que estos niños son propensos a sufrir estrés traumático, depresión y trastornos de personalidad, más allá de que sean o no objeto directo del maltrato. Entonces, en definitiva, la violencia familiar doméstica siempre afecta a los hijos, ya sea como testigos o como víctimas directas de las agresiones.

Tipos de violencia o situaciones traumáticas
El Dr. Fernando Burgos también se encargó de aclarar que constituye violencia no sólo el darle golpes a los niños, sino también gritarles, menospreciarlos, castigarlos excesivamente o negarles atención, aceptación, y amor, todas cuestiones imprescindibles para su desarrollo emocional y social, sobre todo si tenemos en cuenta que la falta contribuye a la merma de una cuestión central del desarrollo: el sentimiento de seguridad y confianza, lo que lleva a situaciones de aislamiento y sufrimiento silencioso.

Por último, Burgos consignó: “Vale destacar que la violencia doméstica se produce en todas las clases sociales, sin distinción de factores sociales, raciales, económicos, educativos o religiosos. Por eso, los profesionales de la salud y toda la sociedad debemos estar atentos a determinar este tipo de situaciones”.

Contacto:
Dr. Fernando Burgos
Jefe de la Sección Ambulatoria de Pediatría
Hospital Universitario Austral
FBURGOS@cas.austral.edu.ar

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