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Prevenir el envejecimiento prematuro

Los años pasan: así lo siente y vive el organismo, fundamentalmente porque las cuestiones genéticas, pero también los hábitos nocivos y la “relación” que cada persona tiene con “el afuera”, lo marcan inevitablemente.

Sin embargo, hace ya algunos años comenzó a transitarse un camino  en el que se busca frenar o, al menos, enlentecer ese proceso que hace que el organismo envejezca. Para eso, en el HUA trabajan diversos especialistas, enmarcados en la denominada Clínica de Prevención del Envejecimiento Prematuro, que forma parte del Departamento de Medicina Interna.

 

Para conocer qué grado de envejecimiento tiene el organismo y para evitar que éste sea prematuro, uno de los parámetros que se evalúan es la edad de las arterias que no siempre coincide con la edad cronológica. Según la Dra. Carol Kotliar, médica del staff de Cardiología y especialista a cargo del Centro de Hipertensión Arterial del HUA y directora de la Clínica, “la edad de las arterias es solo uno de los parámetros que se evalúan dentro de un concepto más abarcativo que busca detectar y prevenir el envejecimiento prematuro”, porque la predisposición genética pero también el estilo de vida, los hábitos y el ambiente pueden acelerar el envejecimiento del tejido vascular, aumentando así las posibilidades de sufrir en menos de 10 años un infarto, un accidente cerebrovascular (ACV) o bien insuficiencia renal.

La técnica desarrollada hace ya algunos años permite detectar cuándo empieza el envejecimiento y así actuar en consecuencia realizando las intervenciones médicas necesarias. “Podemos conocer lo que está ocurriendo gracias a una valuación que combina la determinación del envejecimiento de los cromosomas somáticos y del nivel de estrés oxidativo, a través de 2 muestras de sangre, para luego analizar la elasticidad de las paredes arteriales a través de un examen no invasivo por ultrasonido. Este estudio que sirve para detectar el envejecimiento vascular prematuro (o EVA, por sus siglas en inglés), se basa en la medición de los extremos de los cromosomas, denominados telómeros, que es donde reside la capacidad reproductiva de las células del organismo”, puntualizó la Dra. Kotliar.

Factores

“Si bien no hay un acuerdo sobre cuándo comienza el envejecimiento en los seres humanos y aún cuando algunos dicen que se inicia en el mismo momento del nacimiento, es claro que una vez que se ha iniciado, continúa mientras vivamos”, expuso el Dr. Daniel Grassi, director del Departamento de Medicina y jefe del Servicio de Clínica Médica (HUA).

A medida que la persona envejece el cuerpo experimenta diversos cambios graduales, al igual que cada una de sus células. Lo que ocurre es que los factores genéticos y medioambientales explican la diferencia del grado de envejecimiento entre los distintos individuos.

En esto también intervienen los mecanismos propios de reparación de los daños celulares asociados al paso del tiempo. “En otras palabras, nuestro cuerpo refleja las huellas del paso del tiempo y la capacidad que tenemos de adaptación y de reparar los daños celulares que favorecen el proceso del envejecimiento”, enfatizó el Dr. Grassi.

“No quiere decir que el envejecimiento fisiológico, solamente asociado a la edad, tenga que ser visto como una enfermedad porque, contrariamente, puede coexistir con una vida activa y plena. Sin embargo, es muy importante conocer qué está pasando con nuestro organismo”, refirió la Dra. Kotliar.

 

Sin embargo, conocer en qué medida ese envejecimiento se está produciendo es fundamental, debido a que este proceso se asocia a diversas enfermedades crónicas, como la artrosis, la osteoporosis y fracturas, la enfermedad de Parkinson y de Alzheimer, la diabetes, los accidentes cerebrovasculares, la depresión, entre otras; aunque también a limitaciones físicas vinculadas al sedentarismo con pérdida de la fuerza muscular y alteraciones del equilibrio.

Con más detalle

La determinación de la edad de las arterias con relación a la edad cronológica consiste en la extracción del ADN de células hematopoyéticas de una muestra de sangre periférica.

 

“La importancia de este estudio radica en que existe un período de su evolución en el cual la disociación entre la edad cronológica y la biológica de la pared arterial podría detectarse tempranamente, facilitando así su regresión y control con estrategias precoces, mientras que una vez aparecidos los eventos desfavorables se considera que es una etapa tardía”, completó la Dra. Kotliar.

“El proyecto que estamos desarrollando en el HUA, por el cual realizamos las pruebas tiene que ver con detectar tempranamente los cambios asociados al envejecimiento para poder intervenir terapéuticamente con diferentes estrategias y así retrasarlo. Esto podría ser muy útil para todos los individuos, pero sobre todo para aquellos con factores de riesgo o para quienes llevan adelante hábitos perjudiciales”, esgrimió el Dr. Felipe Inserra, vicepresidente de la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA), secretario Académico de la Maestría en Hipertensión Arterial, de la Universidad Austral y consultor del Centro de Hipertensión Arterial del HUA.

Pacientes del estudio

Aunque se espera que con el paso del tiempo la población general acceda a la identificación del EVA como estrategia de prevención en salud pública, actualmente el estudio se realiza en pacientes hipertensos, diabéticos, con colesterol alto y otros factores de riesgo cardiovascular.

Deberían someterse a esta prueba se cuentan:

– Pacientes con antecedentes de muerte súbita familiar (fallecimiento de madre, padre o hermanos de menos de 55 años de edad de causa cardiovascular sin antecedentes de eventos previos).

– Pacientes con diabetes mellitus tipo 1 y 2.

– Pacientes con historia de Infarto Agudo de Miocardio o Accidente Cerebrovascular (desde 1 año posterior al evento).

– Pacientes con hipertensión arterial esencial menores de 65 años.

– Pacientes en quienes se considera que la adherencia a un estilo de vida saludable podría ser fuertemente influenciada por el diagnóstico de envejecimiento prematuro.

 

 

“Un rápido resumen de nuestras investigaciones dice que la Angiotensina II favorece, por su acción especialmente en las mitocondrias, la generación de estrés oxidativo, inflamación crónica, lesión inflamatoria fibrótica de los diversos tejidos y órganos y de esta manera el envejecimiento. Esto puede ser significativamente modificado por el bloqueo de sus efectos”, finalizó el Dr. Inserra.

 

 

Antecedentes y presente de la Clínica de Prevención del Envejecimiento Prematuro

Gracias al aporte del médico del staff de Cardiología del HUA, Dr. Pedro Forcada, se pudieron establecer algunos de los pasos e hitos más importantes de la técnica que permite medir el EVA, aunque también de la Clínica del HUA:

– En 1900, se realizan las primeras mediciones de presión arterial con tensiómetros y en 1950, los primeros experimentos que permiten calcular la rigidez de la aorta.

– De manera sencilla se establece que la velocidad a la que se transmiten las ondas generadas por cada latido del corazón está en relación directa con la rigidez de la aorta (conocida por los médicos como la Velocidad de Onda del Pulso).

– Así supimos que, a mayor edad del sujeto, mayor es la rigidez de los vasos y mayor esta velocidad. Por lo tanto, una mayor rigidez arterial es sinónimo de envejecimiento. Alrededor de 1970, se propuso que los factores de riesgo cardiovascular generan un “envejecimiento acelerado”.

– En 2000, se realizan los primeros Congresos de “especialistas en arterias” (Dres. Safar, O’Rourke, Nichols, Cockroft, Laurent, Van Bortel).

-En 2006, fundan una sociedad internacional llamada ARTERY dedicada al estudio de la función y estructura vascular.

“En paralelo, en el año 2006, realizamos las primeras mediciones de la estructura y función vascular en el HUA, dando comienzo a lo que sería el Centro de Hipertensión y el Laboratorio Vascular No Invasivo. También comenzamos con la medición de la rigidez de la aorta, con las mismas técnicas internacionales”, completó Forcada.

“La importancia del estudio radica en que existe un período de su evolución en el cual la disociación entre la edad cronológica y la biológica de la pared arterial podría detectarse tempranamente, facilitando así su regresión y control con estrategias precoces, mientras que una vez aparecidos los eventos desfavorables se considera que es una etapa tardía” (Dra. Carol Kotliar).

“El proyecto que desarrollamos en el HUA busca detectar tempranamente los cambios asociados al envejecimiento para poder intervenir terapéuticamente con diferentes estrategias y así retrasarlo. Esto podría ser muy útil para todos los individuos, pero sobre todo para aquellos con factores de riesgo o para quienes llevan adelante hábitos perjudiciales” (Dr. Felipe Inserra).

“Utilizando métodos simples, económicos, no invasivos e indoloros, se detecta el envejecimiento precoz de las arterias para atenuarlo aplicando la medicación. Esto lleva a una Prevención Cardiovascular más temprana y efectiva y en un futuro no muy lejano, a la reducción de la Enfermedad Cardiovascular y sus consecuencias” (Dr. Daniel Grassi).

“A mayor edad del sujeto, mayor es la rigidez de los vasos y mayor esta velocidad. Por lo tanto, una mayor rigidez arterial es sinónimo de envejecimiento” (Dr. Pedro Forcada).

 

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