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Recibió un trasplante de médula ósea y viajó a Alemania para conocer al donante

1° de abril: Día Nacional del Donante de Médula Ósea

Der Moment der Überraschung: Carlos (rechts) ist aus Argentinien gekommen, um seinen Lebensretter Christopher zu überraschen. Foto: Nadine Weigel

“El 20 de julio de 2011 me diagnosticaron mielodisplacia, una especie de leucemia en la médula que es la fábrica de sangre de nuestro cuerpo. Por esa razón necesitaba un donante que esperé desde julio y finalmente llegó el martes 13 de diciembre, procedente de Alemania. El primer año después del trasplante fue duro, porque uno tiene la médula de otra persona en su cuerpo y pese a que la compatibilidad es alta, cuesta que se ‘amigue’ con el resto del cuerpo”, comentó Carlos Valía.

“Pero hoy los cuidados son mínimos, aunque tomo medicación tres veces al día y tengo que estar atento a la diabetes, porque los remedios me hacen subir el azúcar en sangre. Sin embargo, fuera de eso, el cuidado es muy sencillo”, agregó el paciente del servicio de Hematología y Trasplante Hematopoyético del Hospital Universitario Austral.

Justamente, a través del Programa de Trasplante Hematopoyético que el Hospital puso en marcha en julio de 2002, el número de trasplantes ha ido incrementando notablemente.

“Hasta hoy llevamos hechos 700 trasplantes incluyendo autólogos (autotasplante), alogénicos relacionados (de un donante compatible con parentesco con el paciente), no relacionados familiarmente, haploidénticos y trasplantes de cordón”, indicó el jefe del servicio del Austral, el Dr. Gustavo Kusminsky.

“La Unidad del Hospital Austral se encuentra habilitada por el INCUCAI, reporta sus datos al Registro Internacional de Trasplante y los integrantes del servicio han hecho contribuciones importantes en el terreno de las mielodisplasias, y los mecanismos de toxicidad del trasplante hematopoyético. Además, hemos recibido pacientes de distintos países de Latinoamérica a través de la acreditación de la Joint Commission Internacional (JCI)”, completó el especialista.

A quienes están atravesando una situación similar Carlos recomendó: “que no se dejen robar la vida tan fácilmente, que peleen, que tengan fe en algo”. La donación no sólo le dio la oportunidad de curarse y seguir viviendo, sino también de conocer a una persona muy especial.

“En el año 2014 me surgió la posibilidad de ir a conocer personalemente a mi donante a Alemania, así que viajé hasta allá junto a mis padres para vernos y agradecerle por ese gesto tan noble y humano que tuvo conmigo sin conocerme. Pero, cuando llegamos a su pueblito, le dimos la dirección a un taxista para que nos lleve y nos dejó en otro lado con lo cual no pude conocerlo. Sí le dejé unos regalos en otra dirección que después por suerte pudieron recuperar, y se pusieron muy contentos”, contó.

El intercambio de correos y esa decepción tuvo revancha. En 2015, para el cumpleaños 34 de Christopher Hofman, su familia quería sorprenderlo concretando el encuentro fallido de 2014. Y envió a Carlos un pasaje. “Esta vez sí lo vi a Christopher Hofman y festejamos su cumpleaños número 34 con su familia y amigos”, sumó.

Esta historia no hace más que demostrar que cuando el amor, el compromiso y las ganas de ayudar al otro están, no hay distancia que valga.

“Por eso yo les diría a quienes están por donar o lo tienen en la cabeza que piensen que están salvando una vida, como pasa en las películas. Si en la ficción se ve tanto es quizás porque se trata de algo que todos pensamos alguna vez. La diferencia, en la vida real, es que se puede hacer de manera mucho más fácil pero no por eso menor heroica”, apuntó Carlos.

Ocurre que para donar sólo hay que ir a un Hospital y dejar una muestra de sangre que será cotejada, y en caso que sea compatible con alguien que necesite una donación, ir al mismo centro para una segunda extracción de sangre en los brazos.

“Una vez que le transfieren lo que donaste a quién lo estaba esperando, cuando todo anda bien, pasás a ser del ‘club de los que salvaron una vida´. Como le dijo Mascherano a Romero en el mundial ‘hoy te convertís en héroe’, o como cantaba David Bowie, ‘podemos ser héroes, solo por un día’. Bueno, eso fue Christopher conmigo, un héroe, porque por donar me salvó la vida”, finalizó Valía.

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