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Unas fiestas diferentes: ¿cómo es pasar Navidad o Año Nuevo en el Hospital?

Año a año todo el personal se involucra de manera muy particular y afectuosa para que los pacientes puedan pasar los últimos días del año como si estuvieran en casa, haciendo parte integrante de las celebraciones a las familias.

Las fiestas de Navidad y Año Nuevo son “el” momento del año en el cual la familia y los amigos se reúnen, ya sea en una casa o en un restaurante pero siempre en torno a la mesa. Pero, ¿qué pasa cuando algún miembro de la familia se encuentra hospitalizado y no puede participar?, ¿esto significa que tiene que quedarse “sin fiestas”?

Para el equipo del Hospital Universitario Austral no es así, y año a año lo demuestra realizando un trabajo integral en el que participan diversas áreas, y que cuenta con “presencias estelares” como la de los integrantes del pesebre, los reyes magos, cantantes de villancicos y hasta el mismísimo Papá Noel.

5“En Pediatría, por ejemplo, siempre nos anticipamos al festejo y el día 23 de diciembre pasa Papá Noel a repartirle a los chicos los regalos que hacemos especialmente para cada uno de ellos, teniendo en cuenta lo que pidieron en la cartita. Contamos con donaciones, y la idea es que cada uno reciba algo que sea lo más parecido a lo que pidieron, más allá de lo que traigan los familiares, que tanto en el día del niño como en Navidad –los dos festejos más importantes del año en Pediatría- pueden estar con los chicos el 23 y el 24 de diciembre disfrutando de la mesa dulce con galletitas, así como también de la decoración del piso”, comentó la Lic. en Psicología Sofìa Becco Vidal, integrante del equipo de Psicología Infanto-Juvenil del Hospital.

“Además, continuó la licenciada, recibimos la visita del coro y los chicos pueden tener otros acompañantes como por ejemplo hermanos, primos, abuelos. Para eso utilizamos la sala de espera. El ayudarnos entre todos es muy importante: desde el aporte de la ONG Dar Sonrisas, grupo de voluntarios que organiza cada festejo desde hace ya tres años, hasta el acompañamiento de los padres, que se esfuerzan por hacer que la Navidad sea lo más parecido a lo que ocurriría en casa, pasando por los hermanos que colaboran con sus cartitas para Papá Noel y los Reyes Magos, que el 6 de enero también pasan a visitar a los chicos. La idea es que los chicos no se pierdan el festejo por estar en el Hospital”.

Sin embargo, no sólo los más chicos disfrutan de los festejos. O al menos así lo vivió Margarita Panasiuk, quién por estos días recuerda que hace ya 2 años de su intervención en el Hospital.

“Me habían anticipado que iba a estar internada 2 semanas más o menos, y ahí me puse a pensar que me iba a tocar pasar las fiestas en la Unidad de Terapia Intensiva, situación que me produjo incertidumbre. Sin embargo, en los días que transcurrieron entre el 19 y 24 de diciembre fui conociendo la calidad humana de los profesionales que cotidianamente ingresaban al cuarto para controlarme o asearme ya que me encontraba con alimentación por sonda. Finalmente, llegó el 24 de diciembre y salí a 8caminar por el pasillo de la Unidad. El clima de fiesta me sorprendió: el rincón de enfermeras estaba adornado y todo el persona saludaba deseando felicidades”, refirió Margarita.

Pero, ¿cómo se vive del otro lado?, ¿qué sienten los profesionales que también deben pasar las fiestas lejos de sus familiares y amigos? “En general la familia lo comprende, sobre todo si ya llevamos muchos años sabiendo que una vez te toca Noche Buena y al año siguiente Navidad o Año Nuevo. Buscamos nuestra comida en el comedor y la compartimos mientras charlamos. Por supuesto son días de sensaciones encontradas, de armar un árbol que se va a quedar afuera por razones de salud (infecciones), de contener a los padres y explicarles cómo va a ser. La mayoría de ellos asisten esa misma noche para estar con sus bebitos: algunos lo hacen después de las 12 porque pasaron las fiestas con el resto de la familia, y otros pasan temprano”, sumó por su parte Marcela Aprea, Lic. en Enfermería referente TNA de la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales.

“Padres, enfermeras y médicos: todos brindamos con vasitos de plástico y contemplamos las botitas y souvenirs pegadas en las incubadoras mientras vemos los fuegos artificiales que desde el 5to piso, donde trabajamos, se pueden apreciar muy bien. Nos abrazamos y nos sacamos fotos todos juntos, así como también los papás y hermanos se sacan con los bebés, dependiendo la situación de cada uno. Nosotros sabemos que estamos en Navidad en un Hospital para cuidar, porque es lo que queremos hacer”, completó Marcela.

Para terminar, ¿qué sería de las fiestas sin la comida casera? De eso se encarga la jefa del Servicio de Alimentación del HUA, Belén Artuso.

“Las más de 60 personas que trabajamos en el servicio entre camareras, cocineras, coordinadoras, jefa y nutricionistas nos ponemos en lugar del otro y pensamos que si bien nadie quiere pasar las fiestas en un Hospital, tenemos que lograr una celebración como si estuviéramos en casa. Por eso, la dedicación de todos se pone en juego y empezamos a planear cada menú (pensado según el paciente), cada bandeja con su decoración, su recuerdito alusivo, su tarjetita, todo. La idea es estar en el detalle para que el paciente se sienta cómodo, como en casa; y nosotros lo pensamos como si lo estuviéramos armando para nuestra propia familia. Inclusive, durante todo diciembre, como para ir entrando en el clima de uno de los momentos más importantes del año para nosotros, la alarma del horno eléctrico es un villancico”, reveló Artuso.

18Y evidentemente todo el esfuerzo se traduce en la sensación de los pacientes, tal como lo experimentó Margarita: “Cuando me dijeron que debía operarme y permanecer internada imagine una situación de lo más lúgubre para las fiestas, pero puedo asegurar que el ambiente afectuoso que me rodeo tanto por mi familia como por el personal hizo que fueran unas fiesta diferentes seguramente, pero que al ser recordadas no causan tristeza”.

“Particularmente, el 24 a la tarde me maquillé un poco y hasta me puse un gorro de Papá Noel. Al llegar las 12 nos dimos un fuerte abrazo con mi hija y vimos los fuegos artificiales por el ventanal, mientras las enfermeras entraban para brindar simbólicamente. El 31 fue un día muy similar al 24, con saludos, felicitaciones, fuegos artificiales y abrazos sinceros. Inclusive, cuando tuve que pasar a la Unidad Coronaria por necesidades de la Unidad de Cuidados Intensivos, aún ahí me encargué de desearle buen año a todo aquel que iba conociendo”, finalizó Panasiuk.

Contacto:

*Marcela Alejandra Aprea
Lic. en Enfermería
Hospital Universitario Austral
MAPREA@cas.austral.edu.ar

*Sofìa Becco Vidal
Lic. en Psicología
Integrante del equipo de Psicología Infanto-Juvenil
Hospital Universitario Austral
SBECCO@cas.austral.edu.ar

*Belén Artuso
Jefa del Servicio de Alimentación
Hospital Universitario Austral
BARTUSO@cas.austral.edu.ar

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