fbpx
Compartir

Solicitá un Asesor

Deje sus datos para recibir las novedades del Hospital

Novedades

Las TICs en los niños

  1. ¿En qué medida las TICs influyen en los niños?

Los niños de nuestra actual civilización tecnológica viven rodeados por un incesante y multiforme flujo de estímulos de muy variada índole, inmersos en un seductor y a la vez perturbador universo de imágenes.

El mundo y la cultura de los niños han cambiado. Las nuevas tecnologías influyen en el  modo de jugar, de imaginar, de sufrir, de pensar y construir la propia realidad infantil. Los juguetes que se ofrecen a los niños, con los cuales consumen su tiempo son otros: tablets, videojuegos, Smartphones. En esta época, la fascinación y la seducción de la imagen ocupan un lugar central.

Resulta importante analizar estas imágenes virtuales que capturan el interés y el deseo de nuestros niños. Fijas, estereotipadas, están programadas para crear la ilusión de movimiento. En esta realidad artificial los niños creen, que son ellos quienes dominan y manejan libremente las imágenes, cuando lo cierto es que son dominados por ellas en una experiencia muchas veces individual y solitaria. La imagen virtual puede tender el señuelo para procurar consumir y agotar el deseo infantil.

No se debe caer rápidamente en una crítica sobre la utilización de las nuevas tecnologías o desconocer su utilidad y analizar su influencia en los niños y jóvenes. Por lo tanto, lo importante sería poder elaborar criterios para discriminar aquellas formas de uso y de apropiación de las TICs ligadas al placer del jugar y al despliegue de su capacidad de fantasear, de aquellas otras ligadas a modalidades restrictivas y/o adictivas.

Si observamos el interés, el despliegue cognitivo y la pasión con que algunos jóvenes se vinculan con estos objetos que constituyen las TICs, no podemos dudar de que se trata de procesos ligados al placer. Pero no todos los sujetos parecen aprovechar el uso de las TICs de una manera saludable: algunos de ellos juegan, “chatean”, mensajean o “postean” en formas estereotipadas, rígidas, defensivas.

Como sostiene Winnicott, pediatra y psiquiatra inglés dedicado al estudio del niño y su entorno,  “no se trata tanto del objeto utilizado como de la utilización del objeto”.

No nos podemos olvidar del momento del desarrollo en el que un niño pasa su tiempo frente a las pantallas. Sabemos que los mismos estímulos o las mismas experiencias no tienen igual  efecto si suceden en forma temprana o tardíamente en el curso de su desarrollo. Esto no presupone que el mantener a los niños apartados de las nuevas tecnologías sea garantía de un desarrollo sano pero ciertas reglas pautadas por los padres respecto a su utilización pueden favorecer el desarrollo del niño y por tanto prevenir la dependencia a las TICs.

  1. ¿Se puede producir una adicción de los niños a las TICs?

Durante muchos años la noción de adicción nos ha llevado a pensar exclusivamente en la dependencia a las drogas. Ante este riesgo la sociedad está muy sensibilizada, especialmente los padres. Hoy en día la acepción es más amplia, se considera que cualquier conducta puede tornarse en adictiva. No todas las personas tenemos la misma predisposición a desarrollar en exceso una actividad que se convierta en adictiva, o nos vuelva dependientes de ella. Los factores personales y ambientales establecen diferencias importantes en el riesgo de desarrollo e influyen en la evolución de una adicción.

Un adolescente que hace uso de las nuevas tecnologías no posee un conducta adictiva si  lo hace para divertirse, comunicarse o jugar y disfruta con ello. No hay señales de alarma si el uso que hace de ellas no interfiere en sus actividades diarias.

Los indicadores de alarma comienzan cuando el incremento del uso produce una interferencia notable en la vida cotidiana y el niño o adolescente pierde interés por otras actividades que anteriormente le generaban placer. Por ejemplo, hacer algún deporte, encontrarse con amigos, ausentarse a cumpleaños. La vida empieza a girar en torno a las nuevas tecnologías en detrimento de cualquier otra actividad. Pueden acentuarse los conflictos con los padres, aparecer mentiras y manipulaciones para dedicar más tiempo a la computadora o la Play. El joven mantiene el uso de las TICs a pesar de las consecuencias negativas que aparecerán en todas las áreas: personal, escolar, familiar y social. El niño o adolescente ya no usará las Nuevas Tecnologías para “pasarla bien” sino para aliviar el malestar que le supone no utilizarlas. Llegados a este punto, el menor sentirá una necesidad imperiosa de llevar a cabo la conducta a toda costa.

Aunque hasta el momento ninguna sociedad científica ha establecido las características de la “Adicción a las Nuevas Tecnologías” (ANT), se utiliza este término cuando aparecen conductas similares a las que presentan personas con adicción a las drogas o el juego patológico.

Según la Organización Mundial de laSalud (OMS) la adicción es una enfermedad física y psicoemocional que crea una dependencia o necesidad hacia una sustancia, actividad o relación. Por tanto, se define la adicción a las TIC como su uso compulsivo, repetitivo y prolongado con incapacidad para controlar o interrumpir su consumo y con consecuencias sobre la salud, la vida social, familiar, escolar o laboral.

Los videojuegos ocupan gran parte de la vida de los niños.  Estos pueden pasar de ser una simple actividad de diversión para convertirse en un problema de adicción y aislamiento.

  1. ¿Cómo se debe tratar este tema desde el punto de vista familiar? ¿Cuáles son las claves para que los padres puedan controlar los juegos y el uso de las tecnologías de sus hijos y eviten un exceso?

La familia tiene un lugar privilegiado para acompañar al niño en el uso de las nuevas tecnologías y prevenir posibles modalidades dependientes de relación con estos objetos. El papel de los padres, aunque debe combinarse con el de los centros educativos y de otras instituciones, es fundamental e insustituible.

CLAVES:

  1. Favorecer siempre la comunicación entre los miembros de la familia

Dialogar no sólo es hablar, sino también saber escuchar. Uno de los errores más frecuentes de los padres es considerar que mantener adecuada comunicación con nuestros hijos porque hablan mucho con ellos. Para que el encuentro con los jóvenes sea rico, no sólo es importante hablar, sino escuchar e intentar entender el punto de vista de los hijos, sus reflexiones, sus dudas e inquietudes.

  1. Acompañar en el descubrimiento y uso de las nuevas tecnologías.

Los niños pequeños necesitan que se les expliquen los contenidos de lo que están viendo para entenderlo y elaborarlo. Intentar ver la televisión o los videos con los hijos y comentarlos con ellos, y compartir un momento de juego con los videojuegos que le gustan. También ayudarlos a desarrollar una actitud crítica.

3. Normas y límites

Que los padres establezcan normas y límites claros y precisos, con lenguaje simple y acorde al entendimiento del niño es muy importancia. La familia actúa como un neutralizador de las TICs. Para que eso suceda debe estar organizada con normas, límites, horarios acotados para el entretenimiento, etcétera.

El determinar límites e imponer rutinas implica, naturalmente, asumir conflictos que, muchos padres prefieren evitar porque quieren mantener con sus hijos “relaciones armónicas” y renuncian así al papel de guías que los niños necesitan. Los padres muchas veces por comodidad, en lugar de jugar con su hijo lo deja solo “entretenido con la computadora, la tablet o la televisión”.

Es importante que el niño vivencie que hay dimensiones de la vida que no son juego y que exigen renunciar a gratificaciones fáciles e inmediatas. La función del “no” es educativa y fundamental para el desarrolloEl “no”, no es ‘traumático’, es necesario y formativo de nuestra capacidad simbólica.

En cuanto al tiempo, no existe una regla de oro. No hay un límite a partir del cual se considere excesivo el uso de las TICs. Lo importante radica en explicar y establecer normas claras de uso responsable y límites respecto de su utilización, así como asegurar que no haya acceso a contenidos inadecuados a la edad.

  1. Edades de inicio de uso de las nuevas tecnologías.

Los padres no deben de tener prisa en iniciar a sus hijos en las nuevas tecnologías. Desde la AAP (Asociación Americana Pediatría) sugieren demorar el inicio a los niños en su relación con lo digital porque consideran que en las etapas tempranas de la infancia el aprendizaje es fundamentalmente a través del juego y de la interacción con otras personas. Recomienda a los padres y madres que den prioridad a la creatividad y a darles tiempo a los bebés y los niños pequeños para el juego sin estar conectados a un aparato.

  1. Alternativas de ocio y tiempo libre.

El tiempo libre es un momento de aprendizaje a través de actividades gratificantes. Por esta razón debemos procurarles a los niños tiempos de descanso, de juego y de lectura. Facilitar estos momentos siempre escuchando los intereses y deseos de los niños. En el presente las expectativas y exigencias en torno a los niños se han multiplicado. Se observa una tendencia por parte de los adultos a llenar su tiempo de ocio con demasiadas tareas: deportes, idiomas, actividades artísticas. Los niños necesitan tiempo libre para jugar, y el exceso de actividades puede agobiarlos.

Las nuevas tecnologías resultan muy divertidas y atrayentes, especialmente para los más jóvenes. Esto los puede llevar a dedicarles un tiempo excesivo. Los padres son responsables de establecer límites y fijar el tiempo y el momento de uso.

  1. Tratando particularmente el tema de los videojuegos, ¿cree que jugar a un videojuego se puede convertir en una adicción? ¿Qué consecuencias tiene una “adicción a los videojuegos” en los chicos?

Los videojuegos son las nuevas tecnologías que más han revolucionado el mundo del entretenimiento entre niños y adultos. Los más pequeños son los que las utilizan con mayor frecuencia, en especial los menores entre 7 y 13 años.

El diseño de determinados videojuegos hace que su uso sea muy divertido y estimulante y por ello, tienen un alto poder adictivo. Muchos de ellos fomentan la competitividad y someten al usuario a una estimulación constante.

Los videojuegos no suponen ningún riesgo para los niños en sí mismos, éste depende de su contenido y, como comenté anteriormente,  del uso que hagan de ellos. Sin embargo, podemos afirmar que el juego se caracteriza por ser cada vez más tecnológico, más pasivo y más individual. Los videojuegos son divertidos, pero que éstos monopolicen el tiempo libre de los niños y su contenido muchas veces violento y sexualizado, resulta inquietante.

En los niños el “enganche”- dependiente a las TIC puede manifestarse de diversas maneras:

  • Cambios en el comportamiento: Inquietud, impaciencia e irritabilidad, especialmente cuando no pueden acceder al medio adictivo.
  • Aislamiento. Deterioro de las relaciones más cercanas.
  • Alteraciones en la vida cotidiana para usar las TICs (no ir al colegio, descuido de obligaciones cotidianas, dejar las responsabilidades para más tarde).
  • Abandono de otras actividades que antes eran gratificantes.
  • Incapacidad de controlar voluntariamente el uso.
  • Mentiras, engaños para llevar a cabo a escondidas las actividades adictivas.
  • Cambio de hábitos en el sueño y alimentación.
  1. ¿Cómo se puede manejar el uso de videojuegos como “Fortnite”, que son de popularidad entre los chicos y que permiten el juego en red entre varias personas, incluso desconocidos?

El “Fenómeno Fortnite” tiene cautivado a la mayoría de nuestros pacientes. Es frecuente escuchar “el viernes no salí porque jugamos al Fortnite con los chicos”, “no podía parar de jugar” “no le cuentes a mis papás pero me quedé toda la noche jugando con dos amigos al Fortnite”.

Como adultos podemos:

  • Conocer las normas PEGI para elegir junto a los niños los juegos que les gustan, teniendo en cuenta que se ajusten a sus intereses y nivel evolutivo.
  • Respetar las edades recomendadas para cada videojuego.
  • Compartir con los niños el mundo de los videojuegos y jugar
  • Establecer ciertos límites en el tiempo que dedica a esta actividad sin prohibir su utilización.
  • Favorecer otros momentos de juego.
  • No es recomendable utilizar las TICs como recompensa o castigo.
  • Si observas a tu hijo más nervioso o agresivo con un juego es importante lograr que se detenga poniendo en palabras que observas esta conducta en él.
  • Tener en cuenta los riesgos ante desconocidos. Jugar online tiene dos posibilidades: una es jugar con amigos y la otra es establecer conversación con otros jugadores. En este caso, hay que explicarle el riesgo al que se expone y que sólo juegue con pares conocidos.

Las nuevas tecnologías han venido para quedarse y ocupar un sitio importante en nuestras vidas. Son herramientas muy valiosas con un gran potencial si su uso es adecuado.

*Lic. Belén Mata
Psicóloga Infanto-Juvenil del Hospital Universitario Austral

Acreditado por Joint Commission InternationalOAAMiembro de la Red Global de Hospitales Verdes y Saludables