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Talasemia: perder los miedos al embarazo

La talasemia es una enfermedad que afecta a los glóbulos rojos. María Marta Rivas, médica del Hospital Universitario Austral, explica que “las mujeres con talasemia menor pueden quedar embarazadas como cualquier otra mujer”, sólo existen ciertas recomendaciones.

La talasemia es una enfermedad hereditaria (transmitida de padre a hijos) caracterizada por la presencia de anemia debido al déficit en la producción de hemoglobina. Si los genes que codifican para las cadenas alfa de las globinas están afectados, la persona padecerá alfa talasemia; si, en cambio, los genes que codifican para las cadenas beta son los que están afectados se presentará beta talasemia, siendo esta última afección la más frecuente.

La Dra. María Marta Rivas, Médica Hematóloga del Hospital Universitario Austral, explicó que “dos genes intervienen en la formación de la cadena de beta globina: uno heredado del padre y otro de la madre. Si el hijo hereda tan solo un gen alterado, tendrá la afección conocida como talasemia menor cuyos signos y síntomas son leves (es la más frecuente). Las mujeres con talasemia menor pueden quedar embarazadas como cualquier otra mujer y, en general, el bebé no se ve afectado”.

Debido a que “la anemia de la mujer talasémica puede profundizarse en el embarazo, se recomiendan controles más frecuentes que en un embarazo normal. En las talasemias menores se indica ácido fólico para ayudar a la producción de glóbulos rojos”, aseguró la Dra. Rivas. Y agregó que “en pocos casos es necesario la transfusión de glóbulos rojos”.

El bebé de una madre talasémica tiene un 50% de probabilidad de heredar su gen alterado. Ahora bien, si el padre del bebé también es talasémico, su hijo tiene un 50% de probabilidad de poseer talasemia menor, es decir, de poseer sólo un gen alterado, pero un 25% de poseer lo que se conoce como talasemia mayor en donde los dos genes están alterados.

En los casos en que un bebé hereda los dos genes alterados, los signos y los síntomas son moderados a graves. Esta afección también se conoce como anemia de Cooley. “Los bebés que nacen con dos genes defectuosos de beta hemoglobina (talasemia beta mayor), suelen estar sanos en el momento del parto, pero desarrollan signos y síntomas en el transcurso de los dos primeros años de vida”, aseguró la Dra. Rivas. Una forma más leve, llamada talasemia intermedia, puede ocurrir si hay dos genes mutantes.

Es importante que las mujeres talasémicas se realicen controles regularmente, y, en especial, durante el embarazo. Además, determinar si sus hijos heredaron o no talasemia es fundamental para realizar un tratamiento adecuado.

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