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Cirugía intrauterina para contrarrestar el impacto de la espina bífida

El 25 de octubre se celebra el Día Mundial de la Espina Bífida. Los doctores Adolfo Etchegaray y Daniel Russo, del Hospital Universitario Austral, explican los beneficios de la cirugía intrauterina para contrarrestar los efectos de esta patología y la importancia del diagnóstico prenatal.

La Espina Bífida es un defecto del tubo neural que afecta la médula espinal de uno de cada 2000 bebés nacidos en el país. Si bien la suplementación periconcepcional de las harinas con ácido fólico (Ley No 25.630 de julio de 2002) ha reducido significativamente la incidencia de esta grave patología, todavía nacen unos 400 niños al año con esta malformación, denominada médicamente mielomeningocele.

“En los casos con diagnóstico prenatal oportuno y ausencia de otros factores de riesgo, la cirugía fetal antes de la semana 26 puede mejorar significativamente las condiciones de vida de estos niños”, explicaron los doctores Adolfo Etchegaray y Daniel Russo, co-directores del Programa de Cirugía Fetal, del departamento Materno Infantil del Hospital Universitario Austral.

Este defecto congénito afecta con mayor frecuencia las últimas vértebras de la columna, dejando expuestos los nervios que controlan la movilidad de las piernas y la contractilidad de la vejiga y el recto, produciendo parálisis e incontinencia. Este deterioro es progresivo a lo largo del embarazo. “Es una de las principales causas de discapacidad motriz. Además, en la Argentina es la novena causa de muerte neonatal”, aseguró el Dr. Etchegaray, Jefe de la Unidad de Medicina Fetal.

Otra de las temidas consecuencias de esta anomalía es el desarrollo de hidrocefalia congénita, que requiere en la gran mayoría de los casos la colocación de una válvula de derivación de por vida en el cerebro para evitar un daño cognitivo irreversible.

La revolución ocurrió con la publicación de un estudio realizado en EEUU llamado MOMS, que demostró abrumadoramente el beneficio de la cirugía fetal reduciendo a la mitad la necesidad de colocar una válvula en el cerebro y duplicando las chances de que el niño camine sin órtesis. Al tratarse de una cirugía realizada durante el sexto mes del embarazo, deben extremarse los cuidados maternos para reducir el riesgo de complicaciones que puedan derivar en un nacimiento prematuro o en problemas para la madre.

Después de haber aprendido la técnica en modelos animales y en humanos en centros líderes en el exterior entre los años 2007 y 2014, un equipo multidisciplinario del Hospital Austral ofrece este tratamiento desde principios de 2015, habiendo operado a más de 30 fetos con esta patología.

El Dr. Daniel Russo, Jefe de Cirugía Infantil del Hospital, explicó que, “si bien se usan como base las técnicas desarrolladas originalmente, nuestro equipo ha introducido algunas modificaciones en la técnica que han facilitado la apertura uterina, y ahora están empezando a aplicarse en centros de EEUU como el Hospital Cincinnati Children´s, con quienes tenemos un convenio de colaboración en investigación en esta área”. Durante la apertura uterina se deben estabilizar las membranas y minimizar el sangrado como principales objetivos. Luego, se realiza un cierre impermeable del defecto espinal en todos sus planos con tejidos propios del bebé. Con esta técnica, los resultados preliminares son por ahora mejores que los obtenidos en el estudio MOMS.

Debido a que esta patología genera un deterioro químico y mecánico progresivo de la médula espinal, es importante que el diagnóstico prenatal sea precoz para permitir la derivación oportuna de la paciente al equipo de Medicina Fetal. “Creemos que el problema fundamental es la detección temprana. En algunos casos, cuando el diagnóstico es demasiado tarde ya no es posible ayudar al niño y frenar el deterioro”, afirmó el Dr. Etchegaray. Si bien la operación se puede realizar entre la semana 19 y la 25, el defecto puede ser diagnosticado en algunos casos desde la semana 12.

Luego de la operación, se realiza un seguimiento especializado del embarazo y una evaluación continua del bebé posterior al nacimiento. Un mes después de la cirugía ya pueden verse los cambios mediante una resonancia fetal. Los especialistas afirman que ya obtuvieron resultados positivos que demuestran que casi el 90% de los pacientes que se sometieron a esta cirugía no necesitaron válvulas utilizadas para el drenaje de la hidrocefalia. Esta nueva intervención ya es una realidad en nuestro país y busca mejorar la calidad de vida de los niños afectados y sus familias.

El equipo de Cirugía Fetal del Hospital Universitario Austral está conformado por los Dres Adolfo Etchegaray y Daniel Russo (Directores del Programa), Fernando Palma, Roberto De Rosa (Neurocirugía), Ernesto Beruti, Rodolfo Fregonese, Marcelo González Bernal (Obstetricia), Florencia Contino Storz y Mariana Esteban (Medicina Fetal), Hernán Alegrotti (Anestesia), Gabriela Sandberg (Salud Mental), Gabriel Musante (Neonatología), Germán Falke (Urología), Gastón Valverde (Clínica Multidisciplinaria de Mielomeningocele).

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