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Los Cuidados Paliativos en el Adviento de la vida

Los creyentes sabemos que en Navidad nace Jesús, el nacimiento de un Niño que nos regala la oportunidad a la Vida Eterna. Es tiempo de serenidad y de paz. Es un tiempo para volver a lo esencial. El tiempo previo a la Navidad, a ese nacimiento a la vida eterna, es el Adviento. Adviento viene del latín “Adventus” que significa venida, llegada. Viene la vida eterna, llegamos a la vida eterna.

Los Cuidados Paliativos son los cuidados brindados por un equipo interdisciplinario (médicos, enfermeros, psicólogos, capellanes, voluntarios, músicos terapeutas,arte terapeutas, trabajadores sociales, terapistas ocupacionales, entre otros) a aquellas personas que están atravesando una enfermedad en estadio avanzado y muchas veces ya sin curación posible. Es el cuidado que esas personas y sus familias necesitan en ese tiempo tan especial de la vida, en el que a pesar de no poder curar, todavía queda tanto por hacer, por sanar y tanto por vivir.


Desde los Cuidados Paliativos nos toca, cuidar, aliviar, acompañar, contener y generar todas las condiciones a nuestro alcance para que cada persona, junto a sus seres queridos, pueda vivir ese tiempo de vida como un tiempo de Adviento. Es un tiempo que invita a recordar y revivir el pasado, nos impulsa a vivir el presente y a preparar el futuro. Un tiempo de preparación y de esperanza.

Los pilares de los Cuidados Paliativos son el alivio de los síntomas, en particular el dolor, la identificación de situaciones de sufrimiento, la comunicación como recurso indispensable en cualquier encuentro humano para ir accediendo a la verdad, la escucha atenta, la presencia, el tiempo al pie de la cama, y una mirada amplia que no queda sesgada por la enfermedad ni por un diagnóstico y mucho menos por un pronóstico.

Este cuidado tiene su razón de ser en la dignidad de cada persona, en el valor de esa vida y, especialmente, en el reconocimiento de que ese tiempo que queda es sagrado y único, un “tercer tiempo privilegiado”, un tiempo “oportunidad” para aprovechar. Un tiempo para vivir y prepararse.

Como equipo, cada día se nos regala el privilegio de ayudar a preparar ese camino. Se trata de rellenar los valles, aplanar las colinas, enderezar los senderos sinuosos y nivelar los caminos desparejos, como anunciaba San Juan Bautista, en este camino de Adviento que también a todos en algún momento nos tocará recorrer hacia nuestra propia Navidad.

Juan M. Llapur
Voluntario del equipo de Cuidados Integrales del hospital Universitario Austral

Acreditado por Joint Commission InternationalOAAMiembro de la Red Global de Hospitales Verdes y Saludables