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Solo el 1% de quienes sufren un ACV alcanzan el tratamiento a tiempo

El Ataque Cerebrovascular (ACV) es la principal causa de discapacidad en el mundo y la tercera causa de muerte en la Argentina. Tiene distintas consecuencias según el área del cerebro que se vea afectada. La Dra. Victoria Marquevich del Hospital Universitario Austral detalla los signos de alarma para identificar un ACV.

Según la Organización Mundial de ACV (WSO por sus siglas en inlgés), aproximadamente 14 millones de personas padecerán un Ataque Cerebrovascular (ACV) este año, y alrededor de 5.5 millones de persona morirán como resultado del mismo. Hay dos tipos de ACV: isquémico, cuando se obstruye una arteria del cerebro (80% de los casos), o hemorrágico, cuando hay sangre en el cerebro. Según el área que se vea afectada y el tiempo en el que haya sido tratado, serán las consecuencias. De todas maneras, aquellos que sobreviven pueden experimentar distintas discapacidades incluyendo dificultad para el movimiento y el habla.

La Dra. Victoria Marquevich, Coordinadora de la Unidad de ACV del Hospital Universitario Austral y médica de la Unidad de Cuidados Intensivos, explicó que “el acceso rápido al tratamiento salva vidas y mejora la recuperación, por eso resulta fundamental reconocer cuando nos encontramos frente a los síntomas de un ACV”. Y agregó: “Creo que todos nosotros sabemos cómo actuar y con la rapidez que debemos acudir a un hospital cuando tenemos dolor de pecho, inmediatamente llamamos a una ambulancia porque sabemos que puede ser un infarto del corazón. El ACV también es un infarto, pero del cerebro. Y, aun así, solo el 1% alcanza el tratamiento a tiempo”.

Debido a que el ACV es prevenible, se decidió que su denominación deje de ser la de Accidente y pase a ser la de Ataque cerebrovascular. Se trata de la principal causa de discapacidad en el mundo y la tercera causa de muerte en la Argentina, según el Consenso sobre Accidente Cerebrovascular Isquémico Agudo.

En 2006 se publicó un trabajo donde se evidenció que, por cada minuto que una arteria está ocluida, se mueren casi 2 millones de neuronas. Por eso se utiliza la frase “Tiempo es Cerebro”.

“No se puede perder tiempo” aseguró la Dra. Marquevich y explicó: “Es fundamental el reconocimiento de los signos y los síntomas ya que hace una gran diferencia tanto en la mortalidad como en la evolución funcional. Hay un claro beneficio cuando los pacientes son tratados en centros que cuenten con una Unidad de ACV como el Hospital Universitario Austral”.

Signos de Alarma:

  • Falta de sensibilidad, debilidad o parálisis repentinas en la cara, el brazo o la pierna, especialmente en un lado del cuerpo.
  • Confusión súbita, problemas repentinos para hablar o entender. Perdida súbita de la memoria.
  • Problemas repentinos para ver con uno o los dos ojos.
  • Dificultades súbitas para caminar, mareo, vértigo, pérdida del equilibrio o falta de coordinación.
  • Dolor de cabeza súbito y de máxima intensidad.

En inglés se utiliza la nemotecnia F.A.S.T. haciendo referencia a los signos de alerta más frecuentes: F (Face – Cara), cuando hay debilidad de la mitad inferior de la cara de un lado que se pone en evidencia cuando se pide que sonría y solo una mitad de la boca se mueve; A (Arm – Brazo), cuando se le pide que levante los dos brazos y uno se cae y no lo puede sostener; S (Speech – Habla), cuando hay alteración en el habla, no se pueden pronunciar las palabras o es confusa; y por último, T (Time – Tiempo), para reforzar el concepto de que cuanto antes se trate, mejor.

 

Prevenir

Como enfatiza la campaña de 2019 de la WSO, 1 de cada 4 personas tendrá un ACV en su vida, pero la mayoría pueden ser prevenidos con estos simples pasos:

Control de la presión arterial

La mitad de los ACV están asociados a hipertensión arterial. Conocer la presión arterial de cada uno y controlarla modificando el estilo de vida o con medicación, ayudará a reducir el riesgo de ACV.

Ejercitar 5 veces por semana

Más de un tercio de los ACV ocurren en personas que no realizan suficiente ejercicio. Ejercitar de 10 a 30 minutos 5 veces por semana reduce el riesgo de ACV.

Comer una dieta balanceada

Casi un cuarto de los ACV se encuentra asociado a una dieta inadecuada. Llevar una dieta elevada en frutas y verduras, reduciendo el consumo de comidas procesadas, reducirán tu riesgo de ACV.

Reducir tu colesterol

1 de cada 4 ACV están asociados a altos niveles de colesterol “malo” o LDL. Comer dieta baja en grasas, evitar comidas procesadas y realizar ejercicio ayuda a reducir su riesgo. Puede ser necesaria la medicación en algunos casos.

Mantener un peso sano

Casi 1 de cada 5 ACV están asociados a sobrepeso u obesidad. Mantener un Índice de Masa Corporal (IMC) normal ayuda a reducir su riesgo de ACV.

No fumar y evitar ambientes donde se fume

Casi 1 de cada 10 ACV están asociados al hábito tabáquico. Dejar de fumar reduce el riesgo de ACV de cada uno y de las personas al alrededor. Buscar ayuda para dejar de fumar aumenta las chances de tener éxito.

Reducir la ingesta de alcohol

Más de 1 millón de ACV cada año están asociados al consumo de alcohol. Evitar su consumo o reducirlo a una unidad diaria reduce su riesgo de ACV.

Identificar y tratar la fibrilación auricular

Las personas con Fibrilación Auricular (FA) tienen 5 veces más riesgo de tener un ACV que la población general. Si tiene más de 50 años, se debe consultar con su médico acerca de la detección de FA y, en ese caso, tratarla.

Manejar la diabetes

Si tiene diabetes, tiene mayor riesgo de ACV por eso es importante el tratamiento en estos casos.

Manejar el stress y la depresión

Al menos 1 de cada 6 ACV están asociados a la salud mental. Manejar el stress, la depresión, el enojo y la ansiedad son condicionantes fundamentales para reducir el riesgo de ACV.

Entre los factores, la FA es la de mayor riesgo para desencadenar en un ACV. “Es una condición donde la frecuencia cardiaca, es decir de los latidos del corazón, es irregular y frecuentemente muy rápida. Hay 33 millones de personas con FA en el mundo y tienen más de 5 veces de riesgo de tener un ACV. Para realizar el diagnóstico de Fibrilación Auricular es necesario chequear el pulso, si es mayor a 100 o menor a 60 se debe consultar al médico”, explicó la Dra. Marquevich.

Si bien los pacientes con FA no suelen presentar síntomas, sí suelen presentar las siguientes características: fatiga, latidos irregulares, palpitaciones, mareos, falta de aire o ansiedad, debilidad, confusión o fatiga con ejercicio.

Actuar frente a un ACV

Si transcurrieron menos de 4,5 horas desde que comenzaron los síntomas, se puede administrar una droga (rTPA) que se encarga de destruir el trombo causante de la obstrucción de la arteria. Además, aumenta la posibilidad de una buena evolución en un 30%. De todas maneras, el beneficio es aún mayor si se administra dentro de la primera hora.

“Desde 2015 se logró evidenciar que la extracción del coágulo o trombo que obstruye la arteria aumenta un 50% las posibilidades de una buena evolución. Este procedimiento se llama trombectomía mecánica y consiste en remover el coagulo de sangre mejorando la sobrevida y reduciendo la discapacidad para las personas que sufrieron un ACV por una obstrucción en arterias grandes del cerebro”, aseguró la especialista.

La rehabilitación es un paso crítico en el proceso del tratamiento y debe comenzar en el hospital tan pronto como sea posible. Puede mejorar la funcionalidad y ayuda al paciente a recuperar la independencia en el tiempo. Según las secuelas, muchos de los pacientes requerirán un tratamiento posterior para mejorar el impacto físico generado por el ACV y para mantener una adecuada salud física y mental.

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