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Día del Voluntario Hospitalario: ser para los demás

Cada año, el primer sábado de octubre se celebra el Día del Voluntario Hospitalario en honor a San Francisco de Asis. Desde sus inicios, el Hospital Solidario COVID Austral cuenta con la presencia de voluntarios que se sumaron al proyecto para ayudar. Conocelos.

En junio se inauguró el Hospital Solidario COVID Austral (HSC), un Hospital monovalente de cuidados intensivos adecuado a estándares de calidad y seguridad que favorece las condiciones de recuperación de los pacientes que allí sean internados, así como las de prevención y control de infecciones de los profesionales que allí se desempeñen. Está emplazado en el Campus universitario de Pilar para pacientes que requieren cuidados de alta complejidad a raíz de la pandemia por el coronavirus.

Desde sus inicios, además de profesionales, se sumaron diferentes voluntarios que quisieron donar su tiempo para los pacientes. Hoy, en el Día del Voluntario Hospitalario, en honor a San Francisco de Asís, patrono del voluntario hospitalario, se rinde homenaje a quienes trabajan por voluntad propia en instituciones de salud.

Muchos de los voluntarios tienen sus trabajos habituales, pero dedican parte de sus días para los demás. Conocé las distintas historias:

Carolina es arquitecta y trabaja en Coordinación y Operaciones del HSC

“Estoy inmensamente feliz de poder vivir este sueño, momento bisagra en mi Vida. Coordino el Área de Bienestar en nuestro amado Hospital Solidario, brindando alegría, fe y optimismo a los pacientes, y acompañando a nuestros recursos humanos, héroes que cada día dejan todo. Soy bendecida por nuestro Dios, privilegio que cuido y preservo a cada paso. Gracias infinitas al Hospital Austral por este regalo inolvidable”.

Viviana es enfermera y referente UTIM turno tarde del HSC

“Decidí unirme a este proyecto porque sentía la necesidad de ayudar. No podía quedarme en casa solo esperando y tampoco sabía a lo que nos enfrentábamos, pero si algo se podía hacer, tenía que estar. Como enfermera, brindamos todos los cuidados para que el paciente se sienta lo mejor posible en lo que se refiere a su enfermedad y acompañado a pesar del aislamiento. Buscamos que curse la enfermedad de la mejor manera posible. En cuanto a mi rol, estoy feliz de poder sentir que alivio algo de tanto sufrimiento”.

Nicolás es Maestro mayor de obras y trabaja en Mantenimiento del HSC

“Como técnico en Mantenimiento llegué pensando que iba a ser un trabajo como todos los que conocía hasta el momento: mantenimiento, reparaciones y guardia de urgencia. Pero me encontré con un verdadero equipo equilibrado en valores, principios y compañerismo. Este ambiente me hizo sumarme de inmediato y trabajar codo a codo con enfermeros, médicos, técnicos y personal de seguridad y limpieza, complementando las experiencias y los conocimientos de todos con un objetivo común: que nuestros pacientes se lleven lo mejor de nosotros. Es una experiencia que guardaré en mi historia y en mi CV para toda la vida. Destaco palabras como abnegación, equipo y compañerismo”.

Alejandro es radiólogo y trabaja en el área de Imágenes del HSC

“Tanto mi llegada como mi continuidad en el hospital fueron atípicas. Si bien sabía que me había postulado para el voluntariado, porque amo mi profesión y mi sentimiento de brindar ayuda es el modus operandi de mi proceder, lo más raro fue que no sabía dónde quedaba el hospital. Aun así, cuando supe que era muy lejos de donde vivo (Morón) seguí firme con la idea de formar parte del equipo. Soy un privilegiado verdaderamente de quedar entre los tres técnicos asignados. Es un gran logro en mi vida. Incluso, una vez dentro del Hospital me dije a mi mismo no es suficiente y es por eso que formé el primer equipo femenino de fútbol (y soy el DT) con las diversas áreas del Hospital Solidario. Pero todavía quería mejorar mi desempeño, y es por eso que cada fin de semana traigo mi saxofón y toco melodías a mis pacientes. Simplemente quiero decir que me hace muy feliz formar parte del Austral. Siento mucho orgullo de ingresar cada mañana al predio que me hace recordar día a día que tengo que agradecer y ser consiente de la oportunidad que se me asignó. Realmente soy un privilegiado y no me lo voy a olvidar en la vida esta gran experiencia. Hice amigos y me hacen sentir que valoran mi trabajo. Gracias Austral”.

Rodrigo trabaja en Toyota y se desempeña en el área de Mantenimiento del HSC

“Para mí es un orgullo enorme participar en este proyecto. Son muchas cosas las que me motivaron para unirme como voluntario, pero la más importante es la poder transmitirle a mi hija el valor de ser solidario con la gente que más lo necesita y agradecer por conocer y compartir tiempo con gente maravillosa. Personas que viajan desde lejos y que dejan a su familia para colaborar de forma inquebrantable. Eso es el verdadero voluntariado”.

María Daniela es enfermera y se desempeña en esa área en el HSC

Aquí estamos. Convivimos todos los días entre la vida y la muerte. La insensibilidad pasa de largo y nuestra piel se va deshojando junto a las emociones de cada paciente. Los acompañamos en el miedo y lloramos por dentro cada vez que se quedan sin aire. Ellos se debaten entre intensiva e intermedia, mientras nosotros vemos pasar la risa de la emergencia y la sonrisa de la paciencia. Nos queda darles la mano, vaya si nos aprietan con su necesidad de salvar lo precioso de su intimidad, rogando por hacerse entender, entre muecas y labios que intentan decir aquello que queda adentro y sale sin sonido. Nos miran atravesando capas y capas de plástico solo para llegar a conectar con el espíritu enfermero que llevamos dentro y que entiende de que se trata. Sufren, y nosotros con ellos. Nuestro lenguaje, a veces, parece que es a través de la higiene y la medicación. Entre varios los tomamos de sus brazos y piernas, los pronamos y acariciamos, les hablamos al oído, y nos contestamos también, es que nos damos fuerzas a nosotros mismos para pasar un día más dejando todo por lo que nos ofrecimos. Desde temprano pensamos en ellos, vemos sus caritas imaginarias en el trayecto al solidario, es una oración constante por suplicar que se salven, porque es de un asombro y dolor injusto verlos irse por la puerta de atrás. Nos miramos sin entender el por qué, para cada uno esto es diferente y nos reinventamos nuevamente. Y volvemos una y otra vez a mirarlos por el vidrio, también los saludamos y festejamos. ¡Ahí estamos! Llega la hora de dejarlos ir y gozamos las despedidas de larguísima internación, de rehabilitación y de valorar lo sagrado que nos da la vida respiración”.

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