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Vitamina D como posible complemento contra el COVID-19

Diversos estudios aseguran que incorporar la vitamina D como suplemento al tratamiento contra el coronavirus podría ser de ayuda y reducir la incidencia, la severidad y el riesgo de muerte. La Dra. María del Carmen Negueruela, del Hospital Universitario Austral, explicó que se halló también un efecto inmunomodulador que “incremental la inmunidad y limita las respuestas inflamatorias exageradas”.

Según un estudio “la suplementación con vitamina D (VD), para alcanzar niveles óptimos de 25OHD de 40-60 ng/ml, podría reducir la incidencia, severidad y riesgo de muerte en la actual pandemia por COVID-19, como medida complementaria mientras se desarrollan la vacuna y otras medicaciones específicas”. La incorporación de esta vitamina siempre debe ser con un médico tratante y el paciente nunca debe automedicarse.

La Dra. María del Carmen Negueruela, jefa del Servicio de Endocrinología del Hospital Universitario Austral, explicó que “la vitamina D es conocida por su función endocrina en el metabolismo fosfocálcico (que regula el metabolismo del calcio y la mineralización ósea). Pero también, actúa para generar las respuestas de reclutamiento de glóbulos blancos que nos protegen en el proceso inflamatorio de los gérmenes potencialmente agresores”

Al mismo tiempo, la Dra. Negueruela destacó un estudio del Dr. John Bilezikian en el que se detallan las acciones de la vitamina D como inmunomodulador, es decir, que “incrementa la inmunidad y a su vez limita las respuestas inflamatorias exageradas”.

La inmunidad del ser humano es innata o de primera línea cuando se enfrenta con un virus por primera vez y adquirida o de segunda línea en los subsiguientes enfrentamientos con el virus en que la repuesta está muy magnificada.

La vitamina D activa la inmunidad de primera línea en la piel y los vasos sanguíneos, reconociendo al virus agresor, estimulando la síntesis de factores antimicrobianos, eliminando las células infectadas, haciendo poco propicio al ambiente celular para el desarrollo de microorganismos y estimulando la fagocitosis, mecanismo de englobamiento, deglución y aniquilamiento de agentes dañinos. Desde el foco infeccioso primario se convoca a células de ejército o linfocitos T y B, respuesta inmune adaptativa o segunda línea, que reconocerán al agresor en una segunda ocasión” explicó la especialista.

La Dra. Negueruela aseguró que el serio daño causado por el coronavirus SARS-COV-2 se produce por “la infección de las vías respiratorias con replicación rápida del virus y masiva infiltración de células inflamatorias” que genera, además, un “gran aumento de sus productos (citoquinas) que conducen a un fallo funcional o distress respiratorio”. Y agregó que: “El virus inhibe la liberación de sustancias de segunda línea de defensa, deteniendo el proceso en una suspensiva respuesta proinflamatoria masiva llena de células de la primera línea que no pueden recurrir a su segunda línea. La respuesta antiviral se reduce”.

La vitamina D, con su efecto inmunomodulador, “evitaría la explosión de la tormenta de citoquinas o armamentística en el sitio de la inflamación. Y también contribuiría, desde el punto de vista cardiovascular, a evitar las infecciones virales”, continuó la especialista.

La Dra. Negueruela afirmó que aún no hay resultados contundentes y aclaró: “Los datos clínicos disponibles, en resumen, todavía son muy preliminares con respecto al estado de vitamina D y la enfermedad COVID-19. Estamos lejos de asumir que el déficit de vitamina D tiene causalidad en la infectividad del COVID. Hasta aclarar esta relación, una medida sanitaria general prudente es asegurar suficiencia de vitamina D”.

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