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Creciendo Juntos

¿Cómo ayudo a que mi hijo deje los pañales?

El mejor momento para comenzar con este proceso es cuando el niño esté mental, emocional y físicamente listo. Lo más importante es enfrentar el proceso de manera relajada sin poner muchas expectativas ni presiones (ni en el niño, ni en uno mismo), pero con la confianza de que es una destreza que en algún momento se adquirirá como cualquier otra.

El control que el niño adquiere sobre su propio cuerpo y sus funciones tiene relación con el control que tendrá en otros aspectos de su vida, con su sensación de logro, la percepción de sí mismo y la confianza en sus propios recursos.

¿A qué edad suele darse este proceso?

Por lo general, entre los 2 y los 3 años y medio, empiezan a demostrar que tienen conciencia de haber mojado los pañales. Pero esto es tan sólo la primera etapa; el proceso completo varía, pudiendo tomar semanas o meses. Nuestro rol es guiarlo e identificar las señales, que indiquen si está en proceso de adquirir el control o aún no.

El control de esfínter vesical diurno es el primero que se logra. El control anal, por lo general, se adquiere luego del primero. Aunque algunos dejan pañales de día y noche al mismo tiempo, por lo general, el control nocturno se logra un poco más tarde. Es importante tener en cuenta, que los niños de 2 años están en la etapa del uso de su desarrollo físico, cognitivo y sus habilidades verbales para ejercer poder sobre ellos mismos y sobre el mundo que los rodea, y esto es parte de su desarrollo normal. Es la etapa del “no”, del “mío” y del “yo solo”.

Este deseo natural y saludable de controlarlo todo puede conducir a luchas de poder, ya que el niño se da cuenta de que una manera de controlar, es negarse a hacer algo que sus padres quieren que él haga. Por lo cual, es importante enfrentar el proceso sin tanto alboroto. Esta es solo otra habilidad que tenemos que ayudar a que nuestros hijos adquieran. Sin frustración ni alegría extrema. Si hay conflictos en el proceso, es mejor dejar el tema por un tiempo, hasta
que el niño muestre signos de que está listo.

 

 

Aclaración: Toda la información contenida en este artículo tiene solamente un propósito educativo y no sustituye el consejo, ni el cuidado que un médico u otro profesional de la salud pueda brindar. Si tenés preguntas acerca de la salud de tu hijo, comunicate con su pediatra de cabecera.
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