Josemaría Escrivá de Balaguer nació el 9 de enero de 1902, en Barbastro, España. Su vocación sacerdotal surgió porque sentía que Dios le pedía algo más, aunque inicialmente no sabía qué era. Esta revelación llegó en Madrid el 2 de octubre de 1928, cuando respondió con total generosidad a la llamada divina.
Desde ese momento, comenzó un camino de encuentro permanente con Dios a través del trabajo y la vida cotidiana. Su mensaje central era encontrar a Jesús y a los demás sirviendo con los propios talentos, el trabajo y la alegría.
Aunque no tenía la intención de fundar una organización, dio origen a una familia sobrenatural conocida como el Opus Dei, que significa «trabajo de Dios». Se trasladó a Roma para estar cerca del Papa, en el corazón de la Iglesia, y desde allí envió, guió y acompañó a sus hijos e hijas por todo el mundo, sembrando la paz y la alegría de Jesús en sus lugares de trabajo y vida.
En su visita a Argentina, del 7 al 28 de junio de 1974, rezó a los pies de la Virgen de Luján. Su vida terrenal concluyó el 26 de junio de 1975 a los 73 años. El 6 de octubre de 2002, el Papa Juan Pablo II lo declaró santo.
San Josemaría sigue siendo una inspiración para todos, recordándonos la santidad en la vida diaria y el servicio a Dios y a los demás.